Zugdidi
ზუგდიდი
Capital de <strong>Samegrelo</strong> y puerta a <strong>Svaneti</strong>: el <strong>Palacio Dadiani</strong> con su máscara mortuoria de Napoleón, jardín botánico subtropical y tren nocturno desde <strong>Tiflis</strong>.
Ubicación en el Cáucaso
Descripción
Zugdidi es una ciudad que la mayoría de los viajeros cruzan camino de Mestia y los picos de Svaneti, pero que merece al menos una tarde propia. La plaza central, con sus tilos y sus cafeterías con terrazas anchas, tiene un ritmo más lento que Tiflis. La gente habla mengreliano entre ellos —una lengua kartveliana distinta del georgiano estándar— y la comida local tiene características propias: el ghomi, una sémola de maíz densa que sustituye al pan, y los quesos de salmuera de la zona.
El Palacio de los Dadiani, en un parque arbolado a diez minutos del centro, es lo que más justifica la parada. El edificio principal fue construido en el siglo XIX con influencia europea y alberga una colección de objetos históricos que incluye, según se afirma, una de las máscaras mortuorias de Napoleón. El jardín botánico adyacente tiene plantas subtropicales que crecen bien en el clima húmedo y cálido de la región. Juntos, el palacio y el jardín se pueden visitar en unas dos horas.
La ciudad tiene problemas de infraestructura que no se disimulan: algunas calles secundarias están en mal estado y la mezcla de desplazados internos de Abjasia —instalados en la zona desde los años noventa— con la población local forma parte del contexto. Nada que afecte al visitante de paso, pero sí algo que da a Zugdidi un carácter distinto al de otras ciudades georgianas más pulidas.
Historia
Zugdidi fue la capital del principado de Samegrelo, gobernado por la familia Dadiani desde el siglo XVI hasta la anexión rusa en el siglo XIX. Los Dadiani construyeron un estado que mantuvo cierta autonomía incluso bajo el dominio zarista y dejaron un legado arquitectónico concentrado en el palacio que hoy es museo. Tras la guerra de Abjasia de 1992-1993, la ciudad absorbió una gran cantidad de desplazados de la zona costera, lo que transformó su demografía. Históricamente es el punto de partida para quienes suben a Svaneti desde la costa del mar Negro.
Qué ver y hacer
- Palacio de los Dadiani Complejo del siglo XIX con colecciones de arte, armamento histórico y objetos de la corte megrelia. Se conserva una de las tres máscaras mortuorias de Napoleón que existen en el mundo. El jardín que lo rodea es agradable para caminar entre sus árboles centenarios.
- Jardín botánico de Zugdidi Adyacente al palacio, con plantas subtropicales, palmeras y árboles centenarios. El acceso es libre y el recinto está bien cuidado.
- Mercado central En la calle Rustaveli, con puestos de quesos locales, ghomi preparado y frutas del verano. Más animado por las mañanas entre semana.
- Iglesia de la Virgen de Blachernae Templo del siglo XIX que guarda un icono traído de Constantinopla, considerado reliquia venerada por los ortodoxos georgianos.
Galería de fotos







Cómo llegar
Zugdidi tiene estación de tren en la línea Tiflis-Batumi-Zugdidi; los trenes nocturnos desde Tiflis tardan unas seis horas. También hay marshrutkas desde la estación de Didube en Tiflis (unas 4,5 horas). Desde Zugdidi salen las marshrutkas que suben a Mestia por la carretera del río Enguri; el trayecto dura entre tres y cuatro horas. El aeropuerto más cercano con vuelos regulares es el de Kutaisi, a unos 100 km.
Mejor época para visitar
Zugdidi tiene un clima subtropical húmedo: caluroso y con lluvias frecuentes de mayo a septiembre. Julio y agosto son bochornosos, con humedad alta. Primavera y otoño son mejores para visitar la ciudad en sí, aunque las carreteras de montaña hacia Svaneti solo son transitables de mayo a octubre. En invierno llueve bastante y el paso a Svaneti puede cerrarse por nieve.