Ciudad norteña de Armenia entre bosques de haya, con el dendroparque más grande del país y la garganta basáltica del río Dzoraghet.

Ubicación en el Cáucaso

Descripción

Stepanaván no es un destino de grandes monumentos. Es una ciudad de provincia con calles arboladas, bloques residenciales soviéticos mezclados con casas de madera más antiguas y un mercado central que se anima los sábados por la mañana. Lo que la hace interesante para el viajero es su posición: en la confluencia de varias gargantas boscosas del norte de Armenia, a unos 1.400 metros de altitud, lo suficiente para que el verano sea genuinamente fresco.

El Dendroparque de Stepanaván, fundado en los años treinta del siglo pasado, ocupa una ladera entera junto a la ciudad. Tiene más de novecientas especies de árboles y arbustos de todos los continentes, los caminos están bien señalizados y se pueden pasar fácilmente dos horas recorriendo sus distintas secciones entre el silencio de los pinos y los cedros. La entrada cuesta alrededor de 500 drams armenios (poco más de un euro). Es el mayor parque dendrológico de Armenia y está cuidado con notable esmero para ser un espacio público.

La garganta del río Dzoraghet, a pocos kilómetros al sur, ofrece rutas a pie entre paredes de basalto negro y bosques de haya con cascadas visibles en temporada de deshielo. El aire huele a tierra húmeda y resina. La ausencia de turismo masivo es parte del atractivo: aquí no hay colas ni vendedores ambulantes, solo el sonido del agua y, ocasionalmente, algún pastor con su rebaño.

Historia

Stepanaván lleva el nombre de Stepan Shahumián, revolucionario bolchevique armenio ejecutado en 1918. Durante la época soviética fue un centro industrial modesto especializado en el procesado de madera, aprovechando los bosques densos de la región de Lori. Lo que pocos visitantes saben es que antes de la sovietización la zona albergaba aldeas de colonos alemanes llegados al Cáucaso en el siglo XIX a invitación del zar; algunos edificios de estilo germánico todavía sobreviven en pueblos cercanos como Lermontovo y Fioletovo. La región de Lori en general tiene una historia medieval rica, con fortalezas y monasterios dispersos por los barrancos que datan de los siglos X y XI.

Qué ver y hacer

  • Dendroparque de Stepanaván El mayor parque dendrológico de Armenia, con más de novecientas especies de árboles de todos los continentes en una ladera bien mantenida con senderos señalizados. Entrada aproximada: 500 drams (≈ 1 €). Abre todos los días en horario diurno.
  • Garganta de Dzoraghet Tramos del río Dzoraghet entre paredes de basalto negro con varios puntos de acceso para rutas a pie de distinto nivel. Las cascadas son más vistosas entre abril y junio, con el deshielo.
  • Fortaleza de Lori Berd Ruinas de una fortaleza medieval del siglo X-XI en un espolón rocoso a unos 6 km de la ciudad. Se llega a pie por un sendero desde el pueblo de Lori; el acceso es libre y el paisaje de barrancos desde las murallas vale el paseo.
  • Aldeas de colonos alemanes — Lermontovo y Fioletovo A pocos kilómetros de Stepanaván, estos pueblos conservan arquitectura de estilo europeo del siglo XIX y comunidades de descendientes de colonos Svábenler (nombre local para los colonos alemanes). El contraste con la arquitectura armenia circundante es llamativo.
  • Mercado central de Stepanaván Los sábados por la mañana es el mejor momento para ver la vida local: frutas, verduras de huerta, miel de la zona y conservas caseras. Precios bajos y ambiente auténtico.

Galería de fotos

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Cómo llegar

Stepanaván está sobre la carretera principal que une Ereván con Vanadzor y Gyumri. Desde Ereván salen marshrutkas de la estación central; el trayecto dura unas dos horas y media. También hay conexión frecuente con Vanadzor (45 minutos), que es el hub de transporte de la región de Lori. No existe tren directo desde Ereván. Desde Tiflis se puede llegar en marshrutka por la ruta de Alaverdi cruzando la frontera de Bavra, aunque el servicio no es diario.

Mejor época para visitar

La mejor época va de mayo a octubre. Stepanaván tiene veranos frescos gracias a su altitud de 1.400 metros: en julio y agosto las temperaturas rara vez superan los 25 °C. Los bosques se ponen verdes a partir de mayo; en otoño los colores rojizos de las hayas de la garganta de Dzoraghet son notables. El invierno es frío y con nieve frecuente; las gargantas pueden ser difíciles o directamente intransitables de diciembre a marzo.

Foto: Ji-Elle · CC BY-SA 3.0