Una semana en Georgia: diario de viaje día a día por el Cáucaso
En el verano de 2019, pasamos dos semanas recorriendo Georgia y Armenia en coche. Teníamos mucha curiosidad por el destino, sobre todo por Georgia, y las razones para escoger este rincón del Cáucaso fueron claras:
- Posibilidad de disfrutar de unas vacaciones tranquilas y sin estrés
- Trayectos en coche cortos (el más largo, de apenas 3 horas)
- Alojamiento casi todos los días en las capitales respectivas, Tiflis y Ereván, y desde allí hacer las excursiones
- Sin excesivos madrugones
- Un destino todavía sin masificación turística (Georgia sobre todo)
- Una gastronomía riquísima y muy variada
- Precios muy asequibles para el viajero europeo
Nota importante (actualización 2026): Desde el 1 de enero de 2026, todos los turistas que entren en Georgia deben disponer de un seguro médico y de accidentes obligatorio, con una cobertura mínima de 30.000 GEL. La póliza debe estar en inglés o georgiano y cubrir toda la estancia. Se puede contratar con aseguradoras georgianas o extranjeras.
Montañas de Kazbegi
El monte Ararat
Georgia: el inicio de la aventura
A punto de llegar...
Día 1. Llegada a Tiflis
Salimos de Barcelona a las 10:55 en un vuelo directo de Georgian Airways que llega a Tiflis a las 17:30. Desde 2018 opera varias veces por semana la ruta directa Barcelona-Tiflis, así que lo preferimos a un vuelo con escalas, aunque es un poco más caro. Pagamos 799,35 € por dos billetes con seguro de cancelación. Es un avión bastante nuevo, un Embraer 190 con 98 plazas, lo suficientemente cómodo —dos asientos por lado— y amplio para las cuatro horas y media de vuelo. Eso sí, conviene llevar la tablet bien cargada porque las pantallas individuales no siempre están activas. [VERIFICAR precios y frecuencias actuales de Georgian Airways Barcelona-Tiflis]
Llegamos al aeropuerto. Acostumbrados al de Barcelona, donde siempre hay largas colas, en Tiflis solo estamos los pasajeros de nuestro avión. Pasamos aduana, recogemos maletas, sacamos nuestros primeros GEL en efectivo (comúnmente llamados laris) y compramos dos tarjetas SIM de datos. Todo eso, en apenas 45 minutos.
Buscamos la estación de tren y preguntamos a un vigilante dónde está. Nos mira con extrañeza. Con su poco inglés, nos dice que «no train, only bus», y nos señala la parada del bus 37 a pocos metros de la terminal, a punto de salir. En 2026, el autobús 337 conecta el aeropuerto con el centro y se puede pagar directamente con tarjeta bancaria contactless. El trayecto tiene unos 15 km con muchas paradas. A medida que se acerca al centro histórico, el tráfico se hace más lento. Decidimos bajar en la plaza Avlabari y entramos en el metro.
En taquillas nos explican el funcionamiento de la tarjeta MetroMoney (actualmente también existe la Travel Card). La tarjeta cuesta 2 GEL y cada trayecto en metro o autobús cuesta 1 GEL, con transbordos gratuitos durante 90 minutos. Es el sistema de transporte público más económico y práctico de Tiflis.
Tiflis y sus característicos balcones
La primera impresión del metro es que recuerda al de Moscú: largas escaleras mecánicas, una vigilante sentada en su garita al final, una gran bóveda con esculturas y decoraciones, los andenes a ambos lados y esa sensación de magnitud en todo. Y muy ruidoso. Dos líneas, la roja y la verde, con mucha frecuencia de paso. Los nombres de las estaciones están en georgiano e inglés.
Las calles están señalizadas en inglés
A 5 minutos de la estación de Marjanishvili (მარჯანიშვილი) está nuestro apartamento. Aunque el edificio parece que se cae a trozos y el acceso es desde un patio interior un poco confuso, por dentro está totalmente renovado. Muy bien puntuado en las webs, pero algo ruidoso al estar en la avenida Marjanishvili y los balcones no están bien insonorizados. Pagamos 700 GEL por 5 noches.
Salimos a dar una vuelta por el barrio. Por ser el primer día, no nos acercamos al centro. El barrio de Marjanishvili está lleno de tiendas, puestos de frutas y verduras y restaurantes. Las calles, a rebosar de gente.
Mercado de frutas
Para cenar, nos vamos a la taberna Samikitno, recomendada en las webs de viajes. Tiene varios restaurantes en Tiflis y uno queda a 10 minutos del apartamento. Nos estrenamos en Georgia con los famosos khachapuris, el plato nacional. Pagamos 21 GEL (unos 7 EUR en aquel momento) por una ensalada, el khachapuri pequeño (tienen hasta el tamaño «Titanic») y las bebidas. Aunque es una bomba de calorías, si te gusta el queso, está delicioso…
El famoso Khachapuri
Día 2. Descubriendo Tiflis
Rincones de Old Tiflis
Empezamos el día desayunando en una cafetería de la plaza Rustaveli, un auténtico trajín a las 10 de la mañana. Incluso el mercadillo ambulante bajo los pórticos está en pleno funcionamiento. Pasamos por el edificio del Parlamento, construido cuando el país consiguió la independencia de Rusia en 1991.
Toda la avenida Rustaveli (curiosamente diseñada por Haussmann, el mismo que transformó París) es una mezcla de edificios señoriales clásicos, otros art nouveau y otros muy soviéticos. Todas las marcas internacionales están aquí. Llegamos a Freedom Square (Tavisuplebis Moedani), donde luce una espléndida columna central coronada por un enorme San Jorge dorado matando al dragón. No en vano, el santo es el patrón de Georgia y de allí toma su nombre. Esta plaza se llamaba «Lenin Square» durante el período soviético.
Columna de San Jorge en Freedom Square
Por suerte, las murallas antiguas y el casco histórico no fueron destruidos bajo el control ruso. Tiflis es, sin duda, una ciudad con mucho encanto y es muy agradable pasear por el barrio antiguo, conocido como Old Tbilisi…
Antiguas casas otomanas hoy convertidas en hoteles y B&B
Siguiendo el perímetro de las antiguas murallas, llegamos al famoso reloj de Gabriadze a punto de dar las horas. Aunque es una construcción reciente, sin duda es una atracción turística encantadora. A diferencia de otros relojes famosos, como el carrillón de Praga rodeado de cientos de turistas, aquí apenas hay unas 20 personas.
El famoso reloj del Old Tiflis
Visitamos la Basílica Anchiskhati (siglo VI), los exteriores del Palacio Episcopal, el Puente de la Paz (inaugurado en 2010), el Rike Park y la antigua catedral ortodoxa de Sioni. Jóvenes cruzan el moderno puente de cristal y muchos vendedores ofrecen paseos en barca por el río Kurá.
El río Kurá
El termómetro marca 37 grados. Acalorados, subimos a la Iglesia de Metekhi (siglo XIII) sobre una ladera que preside la ciudad. Hay misa y llegamos en el momento de la bendición. Cuando el sacerdote lanza el agua, lo hace con tanta fuerza que nos alcanza a pesar de estar en un rincón.
Old Tbilisi tiene mucho encanto: sus callejuelas estrechas, fachadas con balcones de madera alineadas de forma irregular, formando composiciones de colores escalonadas que se han convertido en el símbolo de la ciudad. Y siguen habitadas.
Murallas de Old Tiflis
Caminamos unos 20 minutos hasta la Tsminda Sameba (Catedral de la Santísima Trinidad), que aún huele a nueva. Fue terminada en 2004 para celebrar los 1.500 años del Patriarcado Georgiano y su cúpula dorada, de 85 metros de altura, es visible desde toda la ciudad. Dicen que puede reunir más de 15.000 fieles. Impresiona, más por sus enormes dimensiones que por su decoración. Las normas de vestimenta son estrictas: incluso nos llaman la atención por llevar las manos en los bolsillos, y está prohibido hacer fotos.
La Catedral y su inconfundible cúpula dorada
Al salir, un escultor trabaja laboriosamente en la columnata de acceso, como si de un artesano medieval se tratara.
Escultor trabajando en los relieves de la Catedral
El barrio de Abanotubani se caracteriza por las cúpulas de barro de los baños sulfurosos. Nos acercamos a los baños Chreli Abano, cuya fachada llena de mosaicos azulados recuerda a las mezquitas de Uzbekistán. Entramos con la esperanza de encontrar un hueco, pero hoy está todo lleno, así que reservamos para el día siguiente. Un poco más adelante, la famosa cascada que a esas horas está muy concurrida.
No, no estamos en Uzbekistán
Continuamos por las empinadas calles hacia la fortaleza de Narikala, con su espléndida muralla y la escultura de la Madre de Kartli (Madre Georgia) que domina toda la ciudad. Las vistas desde allí son preciosas. Y si no queréis subir a pie, el teleférico desde el Rike Park os lleva cómodamente (2,5 GEL por trayecto con la tarjeta de transporte).
Desde la fortaleza de Narikala
Cenamos en el Old Tbilisi, delante del río. Dicen que Tiflis es la ciudad más bonita del Cáucaso. Y la verdad es que nos ha enamorado…
Día 3. Tiflis – Monasterios e iglesias de Mtskheta
En Freedom Square está la oficina de Avis. Recogemos el 4×4 (casi obligatorio por las carreteras que nos esperan). Es un Suzuki Vitara por el que pagamos 518 EUR a todo riesgo por 12 días. Hay que añadir 25 EUR por el permiso para cruzar la frontera y 36 EUR de GPS. El GPS no hubiera hecho falta porque resulta más barato usar Google Maps en el móvil. [VERIFICAR precios actuales alquiler coches en Tiflis]
Una vez superada con éxito la salida de Tiflis, nos acercamos a la cercana Mtskheta, la capital espiritual de Georgia y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Muralla de la ciudad de Mtskheta
La Catedral de Svetitskhoveli se remonta al siglo IV, cuando los georgianos aceptaron el cristianismo de la mano de Santa Nino, que logró convertir al rey Mirian III. El edificio actual del siglo XI conserva muralla y torres de defensa. Con la creencia de que guarda una reliquia de la túnica de Jesucristo, esta iglesia es considerada uno de los lugares más sagrados de la cristiandad. Hasta 2004, cuando se construyó la Catedral de la Santísima Trinidad de Tiflis, era la más grande de Georgia.
Catedral de Svetitskhoveli
También en Mtskheta está la Iglesia de Samtavro (siglo XI), construida en el lugar donde Santa Nino predicaba. En este monasterio femenino se conserva la tumba de Mirian III y su esposa, y en el exterior, una capilla aislada dedicada a Santa Nino, con mucha gente esperando para entrar.
Monasterio femenino de Samtavro
El monasterio de Jvari (siglo VII) está ubicado en un punto privilegiado con vistas a todo el valle. Dicen que desde aquí se pueden ver los dos colores de los ríos Kurá y Aragvi confluyendo delante de Jvari, pero no logramos distinguirlos…
Desde la Iglesia de Jvari
En la oficina de turismo nos recomiendan la visita del monasterio de Shio-Mgvime, a 12 km de Mtskheta. No aparece en muchas guías, pero es uno de los más antiguos, fundado en el siglo VI por uno de los 13 primeros misioneros asirios. Llegó a ser la comunidad monástica más grande de Georgia, con unos 2.000 monjes. A pesar de las curvas para llegar, merece la pena por la soledad que encuentras y el entorno natural de gran belleza.
Sobre las 2 ya estamos de vuelta en Tiflis. Con el coche bien aparcado: al tener un coche de alquiler hay una especie de dispensa para aparcar en cualquier zona señalizada sin pagar.
Por la tarde, tenemos reservado el baño en Chreli Abano (elegimos una hora en baño privado por 50 GEL). Al salir, nos atraen las barbacoas de pollo de un restaurante cercano, el Alani, y allí nos quedamos. Un taxi de vuelta: 4 GEL.
Atardecer en el Old Tiflis
Día 4. Tiflis – Uplistsikhe – Gori – Ateni Sioni
A 70 km de Tiflis se encuentra la ciudad excavada en la roca de Uplistsikhe. Es uno de los monumentos más importantes de Georgia, habitada prácticamente desde su fundación en el I milenio a.C. hasta el siglo XIX.
Ciudad de Uplistsikhe
El espacio visitable son un centenar de cuevas de distintas épocas que eran casas, almacenes, iglesias y espacios nobles. Se calcula que vivieron hasta 20.000 personas aprovechando la facilidad de excavación en la roca arenisca. La entrada cuesta 7 GEL y la audioguía, 10 GEL. Haciendo todas las paradas sin prisas, la visita nos lleva casi 2 horas. [VERIFICAR precios entrada Uplistsikhe]
Uplistsikhe
Continuamos hasta Gori, a 13 km. Estamos cerca de la frontera de Osetia del Sur, un territorio ocupado por tropas rusas desde 2008 tras el conflicto con Georgia. Gori es la ciudad donde nació Stalin, cuyo museo y casa natal es una atracción. No visitamos el museo (15 GEL) —no nos apetece ver «obra y milagros» de un dictador—, pero en el jardín vemos la casa natal trasladada desde su emplazamiento original, y también el vagón de tren que usaba para desplazarse.
Casa de Stalin
La fortaleza de Gori es del siglo XIII y desde abajo impresiona por sus dimensiones y torreones. Es más bonito el camino de acceso y las vistas que el interior, que está en proceso de restauración.
Fortaleza de Gori
La Lonely Planet recomienda el Monasterio de Ateni Sioni, a 12 km de Gori, considerado una obra maestra. Acercarse hasta allí es toda una odisea por una carretera estrecha y llena de socavones, pero el paisaje del valle del río Tana es precioso y la iglesia está al borde del precipicio. Se trata de una preciosa iglesia de planta de cruz que nos abren en exclusiva, con pinturas e inscripciones del siglo IX en una versión del antiguo alfabeto georgiano.
A primera hora de la tarde, estamos de vuelta en Tiflis. Visitamos el Museo de Arte (los museos cierran entre las 5 y las 6) con precio único de 15 GEL. [VERIFICAR precio museos]
Callejeando cerca de la Avenida Rustaveli
Paseamos de nuevo por la avenida Rustaveli y nos acercamos a la protesta y acampada que había delante del Parlamento por la presencia militar rusa en Osetia del Sur.
Parlamento de Georgia
Entramos en la National Gallery, que forma parte del Museo Nacional de Georgia. Es una magnífica colección de arte donde destacan las obras de Niko Pirosmani (o Pirosmanashvili), famoso por sus cuadros ambientados en paisajes y personajes de la Georgia rural de principios del siglo XX, y del escultor Jacob Nikoladze, quien llegó a ser asistente de Auguste Rodin. Como detalle interesante, hay bastante obra de pintoras georgianas del siglo XX, aunque desconocidas fuera de su país.
Una de las obras más famosas de Pirosmani
National Gallery
Terminamos la tarde en el parque de atracciones del Monte Mtatsminda para disfrutar de las vistas de Tiflis y de las montañas del Gran Cáucaso a lo lejos. Cenamos en la terraza del restaurante Chela y paseamos por el parque. Aquí se encuentran la noria y la gran antena de TV que forman parte del perfil de Tiflis. El funicular cuesta actualmente unos 8-10 GEL por trayecto. [VERIFICAR precio funicular Mtatsminda]
Desde el Parque de Atracciones del Monte Mtatsminda
Día 5. Tiflis – David Gareja – Stonehenge de Tiflis
Uno de los complejos monásticos más importantes de Georgia es el de David Gareja, en la región de Kakheti. Totalmente excavado en la roca, fue fundado en el siglo VI por el santo David Garejeli para difundir el cristianismo y durante siglos fue un importante centro de peregrinación protegido por la realeza.
Acceso al monasterio de David Gareja
La carretera desde Rustavi es infame y las indicaciones hacia el monasterio apenas se ven. Una parte del trayecto discurre cerca de la frontera con Azerbaiyán, con presencia militar por toda la zona.
Zona de frontera con Azerbaiyán
Empezamos la visita en el Lavra de David, el monasterio que conserva murallas, torreones y una pequeña iglesia de San Nicolás donde está enterrado el santo David Gareja y dos discípulos.
Patio de acceso
Fundado en el siglo VI, el complejo actual es prácticamente del XVIII. Destacan las cuevas o «kenakons» usadas como habitaciones, establos o almacenes. En la parte alta, una roca presenta una grieta diagonal que forma parte del ingenioso sistema de recolección de agua de lluvia.
Interior del Monasterio
Queríamos visitar el Monasterio de Udabno, famoso por sus cuevas excavadas en la roca con frescos extraordinarios. Sin embargo, cerca de la barrera fronteriza nos informan de que el paso está prohibido desde el verano de 2019, cuando Azerbaiyán restringió el acceso. A día de hoy (2026), el Monasterio de Udabno sigue inaccesible a los turistas debido a la disputa fronteriza entre Georgia y Azerbaiyán. Solo se puede visitar el Monasterio de Lavra y las espectaculares montañas de colores (Rainbow Hills) de los alrededores. Si planeas visitarlo, infórmate previamente de la situación.
Como anécdota, al regresar unos soldados nos piden que paremos mientras terminan las prácticas de tiro. Al finalizar, nos piden si les podemos acercar al cuartel para no tener que volver a pie…
De vuelta en las afueras de Tiflis, visitamos el enorme monumento de piedra negra conocido como el Stonehenge de Tiflis (Crónica de Georgia). Construido a partir de 1985 por Zurab Tsereteli, son unas enormes columnas de basalto negro cuyos relieves narran la historia de Georgia. Es un monumento muy popular y querido.
Stonehenge de Tiflis
Terminamos la tarde en el Museo Nacional de Georgia, cuya colección de arqueología es espectacular. Unas 600 piezas forman parte del Tesoro, la sala con las piezas de orfebrería antigua. En el último piso, una exposición permanente sobre la historia de Georgia en el siglo XX, muy interesante, especialmente la parte dedicada al movimiento de independencia.
Cenamos en el Pasanauri, recomendado por sus deliciosos y tradicionales khinkalis. Las raciones son generosas: piezas grandes como puños.
Día 6. Tiflis – Carretera Militar – Kazbegi
Lago Aragvi
Salimos en dirección a Kazbegi por la famosa Carretera Militar Georgiana, que une Georgia con Rusia. Considerada un imprescindible en cualquier viaje a Georgia… eso sí, con grandes dosis de paciencia ante las constantes imprudencias al volante de los conductores georgianos.
Tranquilidad ante todo...
Abierta en el siglo XIX, esta carretera sigue la ruta tradicional que cruzaba el Cáucaso durante siglos. El primer tramo es bueno y el paisaje bonito. En el lago Aragvi paramos para visitar el castillo de Ananuri, un lugar muy popular.
Fortaleza de Ananuri, del siglo XVIII
Es un conjunto fortificado del siglo XVIII formado por dos recintos de murallas, una iglesia y una torre cuadrada (la más antigua, del siglo XIV) que nos recuerda a las fortificaciones de San Gimignano.
Torres de la fortaleza
A medida que nos adentramos en las montañas del Cáucaso, el paisaje se vuelve más espectacular.
Jvari Pass en la Military Road
Una de las paradas es el Monumento a la Amistad entre Georgia y Rusia, construido en 1983 para conmemorar los 200 años del Tratado de Amistad contra Turquía. Es un lugar popular, con vendedores de fruta, souvenirs e incluso vuelos en parapente. Ubicado en el Jvari Pass, a 2.379 metros, es una parada preciosa para disfrutar de la inmensidad de las montañas, cuyas cimas llegan a los 5.000 metros, aunque el monumento en sí es una bofetada a la estética…
Paisajes en la Military Road
Desde el Jvari Pass, iniciamos el descenso. En los prados, nos llama la atención la cantidad de mesas y tendales de colores a ambos lados de la carretera. Son zonas de pícnic que el fin de semana se llenan de gente. A juzgar por la cantidad de corderitos en sencillos cercados de ramas, el plato principal lo compras, lo cocinas y te lo comes en el mismo sitio.
En pocos kilómetros, llegamos a Stepantsminda…
Día 6 (continuación). Kazbegi
Llegamos a Kazbegi, también llamada Stepantsminda, la última población de Georgia antes de la frontera con Rusia. Nos alojamos en el Anano Guest House, con excelentes críticas —y damos fe—. La casa tiene unas vistas espectaculares al Monte Kazbegi (80 GEL la habitación con baño privado). El desayuno no está incluido pero lo contratamos: 15 GEL por persona. [VERIFICAR precios alojamiento Kazbegi]
Una habitación con vistas
Nuestra primera intención es visitar el Monasterio de Dariali en la garganta del mismo nombre, pero la carretera está colapsada por camiones y coches que esperan cruzar la frontera con Rusia, situada unos 10 km más adelante. Tras dos intentos, desistimos definitivamente.
El Kazbegi siempre presente
De regreso, hacemos la caminata de las cascadas de Gveleti, la Grande y la Pequeña. Con calma, hacer las dos nos lleva algo menos de 2 horas. La más accesible es la Pequeña, porque el camino a la Grande es irregular y hay tramos estrechos donde hay que ir con cuidado, sobre todo al cruzarse con otros caminantes (más de uno calza chanclas de playa y tan campante…). Los bastones de senderismo nos habrían venido muy bien.
De camino a las cascadas Gveleti
Y finalmente, el plato fuerte: la famosa iglesia de Tsminda Sameba (Gergeti Trinity Church), situada a casi 2.200 metros. Es la imagen icónica de Georgia, con el monte Kazbegi al fondo…
Iglesia de Tsminda Sameba
Los coches particulares y taxis pueden acceder hasta la iglesia, pero no los autobuses turísticos. Los 5 km de acceso se pueden hacer a pie, aunque la vegetación es espesa, no tiene vistas y hay que estar pendiente de los coches cuyos conductores parecen estar en un circuito de F1. Al llegar a la cima, es fácil entender por qué es un símbolo de Georgia: rodeada de inmensas montañas y con el fantástico monte Kazbegi de 5.033 metros al fondo —un volcán dormido y uno de los picos más altos del Cáucaso—, la solitaria iglesia luce espléndida. Un paisaje de postal, sin duda…
La típica postal de Georgia
A media tarde, nos acercamos al hotel Rooms, considerado uno de los hoteles más lujosos del Cáucaso, para disfrutar de la puesta de sol en la terraza de entrada libre. Por suerte, los precios del bar son razonables para la zona. Cuando empieza a refrescar, reparten mantas, así que tapaditos disfrutamos de una magnífica puesta de sol.
Atardecer en el Cáucaso
Día 7. Stepantsminda – Valle del Truso – Tiflis
A las 8 tenemos la mesa puesta y el desayuno es un festín. Hecho con amor: fruta, mantequilla y mermelada, huevos, salchichas, pancakes, rollitos de queso, embutido, gachas y tortilla. Empiezas el día con muuucha energía.
De las caminatas recomendadas, optamos por el Valle del Truso. Sin GPS es imposible llegar a Kvemo Okrokana, y sin 4×4 mejor no lo intentes. El camino es en realidad el cauce de un río seco y las piedras convierten los 4 km de trayecto en un rally.
Caminata por el Valle de Truso
A partir de aquí, continuamos a pie. La ruta tiene varios puntos de interés hasta las ruinas de Zakagori (unos 20 km en total) y discurre en buena parte por el cañón de Kasari, precioso sin duda. Algunas casas estuvieron habitadas hasta bien entrado el siglo XX, pero las duras condiciones del invierno provocaron su abandono. Hoy, algunas se han recuperado para el turismo, incluso hay un camping. Llegamos al pueblecito de Ketrisi y damos media vuelta. Entre ir y volver, estamos algo menos de 4 horas.
Valle de Truso
De nuevo en la carretera militar, tenemos curiosidad por el teleférico de Gudauri, ubicado en la estación de esquí del mismo nombre.
Subiendo hacia los 2000 metros en Gudauri
De tipo góndola, se inauguró en 2019 y recorre una distancia de 7,5 km en 15 minutos. Las vistas a 2.000 metros son de infarto. Absolutamente recomendable. [VERIFICAR precios teleférico Gudauri]
Desde la primera estación del teleférico de Gudauri
De vuelta a Tiflis, tenemos un apartamento en la calle Nino, cerca del Rike Park. Es un apartamento tranquilo en una casa otomana con balcón y, lo más importante, muy silencioso para dormir (110 GEL por noche).
Old Tiflis
Salimos a cenar al Old Tbilisi y disfrutar del ambiente animado del sábado noche. De camino a casa, un trocito del muro de Berlín en un rincón del parque.
El Muro de Berlín también está presente en Tiflis
Llegando al apartamento, empieza a diluviar. Así nos despide la ciudad. Mañana salimos para Armenia…
Información práctica para tu semana en Georgia
- Seguro de viaje: Obligatorio desde enero de 2026, con cobertura mínima de 30.000 GEL.
- Transporte público en Tiflis: Metro y autobuses a 1 GEL por viaje. Tarjeta MetroMoney o Travel Card (2 GEL). También se puede pagar con tarjeta bancaria contactless.
- Moneda: Lari georgiano (GEL). Hay cajeros por todas partes. Las tarjetas internacionales se aceptan en la mayoría de establecimientos.
- Alquiler de coche: Muy recomendable para explorar fuera de Tiflis. Preferible un 4×4 para carreteras secundarias.
- Apps útiles: Bolt para taxis, Google Maps para navegación y transporte público.
Fue copiado desde el foro losviajeros.com con el permiso de la autora.
Autora del diario:
Núria Pujol
Guía de turismo de Barcelona
Para ver más publicaciones o ponerse en contacto con la autora: Instagram @amobarcelona_guiaoficial
Correo electrónico: nuria.pujol@amobarcelona.com