Georgia y Armenia: Diario de Viaje por Libre — Relato de Luis y Pilar (Parte 1)
Nos planteamos la visita a estos dos países por varios motivos. El primero es que desde hace años acariciamos la idea de hacer una Ruta de la Seda completa, desde Europa hasta China, y la región del Cáucaso estaría en uno de los itinerarios posibles; por esa razón queríamos conocer esos países poco visitados antes de emprender una aventura más larga. Otro motivo es que a mí me interesan especialmente las montañas y en ese sentido toda la vertiente sur del Cáucaso, con vistas sobre impresionantes cordilleras, me resultaba muy tentadora. Por último, a los dos nos atrae el contacto con pueblos y sociedades más «auténticas», poco maleadas por la influencia del turismo de masas, lo que les permite conservar una cultura y unas formas de vida genuinas.
Hubiéramos preferido incluir algo de Azerbaiyán en el circuito, pero lo descartamos por falta de tiempo. Aunque las distancias dentro de la región no son largas, lo cierto es que 3 semanas nunca dan para mucho; en este caso nos dio para recorrer partes de Georgia en 2 semanas y nos quedó la tercera para ver algo de la región norte de Armenia.
El balance fue muy positivo. Ambos países son fáciles de visitar y ofrecen una combinación interesante de naturaleza y patrimonio cultural. Si bien es cierto que los georgianos pueden mostrarse algo reservados y el clima social del país refleja las dificultades económicas y las complejas relaciones con sus vecinos, por otra parte conservan una cultura tradicional muy viva, basada en los vínculos familiares y en la devoción cristiana (Georgia y Armenia fueron las primeras naciones en convertirse oficialmente al cristianismo); además son en el fondo un pueblo hospitalario, les encanta divertirse y sobre todo se sienten muy apegados a su historia, como prueba la gran cantidad de leyendas antiguas que perviven en cada rincón del país. Los armenios por su parte son un pueblo muy pragmático, se suelen mostrar amables y abiertos a todo el mundo pero también en el fondo son más emprendedores y olfatean el negocio en cada ocasión.
Ficha técnica de viaje a Georgia y Armenia por libre
Visados para Georgia y Armenia
En Georgia los ciudadanos de la UE pueden entrar sin visado y permanecer en el país hasta 1 año. Esto es válido para las entradas por el aeropuerto de Tbilisi y las fronteras terrestres con Azerbaiyán y Armenia. Las fronteras entre Georgia y las repúblicas de la Federación Rusa (Chechenia, Daguestán, etc.) permanecen cerradas para los extranjeros; hay que tener esto en cuenta a la hora de planificar excursiones por las montañas del Cáucaso.
Para entrar en Armenia, los ciudadanos de la UE tampoco necesitan visado y pueden permanecer hasta 180 días al año. Este régimen de exención facilita enormemente viajar a Georgia y Armenia por libre. Recordad que la frontera entre Armenia y Turquía permanece cerrada; el viaje entre ambos países pasa forzosamente por territorio georgiano. Tras la disolución de la autoproclamada república de Nagorno-Karabaj en 2024 y el acuerdo de paz entre Armenia y Azerbaiyán firmado en agosto de 2025, la situación geopolítica de la zona ha cambiado considerablemente; las regiones de Abjasia y Osetia del Sur continúan siendo territorios en disputa con restricciones especiales de acceso.
Moneda y costes de viaje al Cáucaso
En Georgia la moneda es el lari (GEL) y en Armenia el dram (AMD). A fecha de 2026, el euro se cambia en Georgia por aproximadamente 3,10 GEL y en Armenia por unos 435 AMD [VERIFICAR]. En las capitales y ciudades importantes de ambos países abundan las casas de cambio privadas y los cajeros automáticos. En Georgia y Armenia además es cada vez más habitual el pago con tarjeta, incluso en comercios pequeños.
En cuanto a costes, se puede decir que la comida y el transporte son muy asequibles en ambos países. El alojamiento ha mejorado notablemente en los últimos años con la expansión de plataformas como Booking.com y opciones de guesthouses familiares. En Ereván y Tbilisi la oferta de alojamiento es amplia y hay opciones para todos los presupuestos. En las regiones rurales de ambos países se suelen encontrar casas de huéspedes que ofrecen una experiencia auténtica y acogedora.
Clima y seguridad en Georgia y Armenia
Son países muy montañosos y hay que estar preparados para climas húmedos y fríos. En las regiones del Cáucaso la nieve perdura hasta el final de la primavera y aun con tiempo seco las noches son bastante frías. En la costa del Mar Negro y en las regiones menos altas de Armenia puede hacer mucho calor en verano; el resto de las regiones son lluviosas la mayor parte del año.
La seguridad es muy alta en ambos países. En las capitales conviene estar alerta frente a descuideros y carteristas en los lugares más concurridos (mercados y estaciones de autobuses) y de noche es mejor desplazarse en taxi o usar servicios como Bolt, pero no hay que obsesionarse: probablemente sean dos de las capitales más seguras de Europa. La remota y aislada región de Svanetia fue durante siglos famosa por sus bandidos y por la fiereza de su gente, pero hoy es un destino de trekking cada vez más popular y seguro. No hay que tener miedo a aventurarse por las regiones de alta montaña; la gente es muy hospitalaria y muchos os dejarán acampar en sus propiedades u os ofrecerán sus casas por una tasa módica. El único riesgo es que os obliguen a beber grandes cantidades de vino o chacha, porque los georgianos son extremadamente aficionados a beber en sociedad.
Transportes y horarios
En general los transportes son frecuentes pero en la mayoría de las rutas no operan autobuses convencionales sino furgonetas. En todas las repúblicas de la antigua URSS estas furgonetas han conservado su nombre en ruso: «marchrutka».
Casi siempre salen de estaciones pero pueden ser abordadas en cualquier punto de la carretera; si hay plazas libres se detendrán. En algunas rutas se usan también taxis compartidos y solo en las más importantes hay autobuses de línea, como por ejemplo de Tbilisi a Batumi.
Para viajar por libre en Georgia los trenes no los utilizamos para nada; en general son mucho más lentos y menos frecuentes que las marchrutkas. A pesar de eso hay rutas que son útiles para algunos viajeros, por ejemplo el tren nocturno de Tbilisi a Zugdidi permite llegar a Svanetia a una hora temprana. También son útiles los servicios internacionales de Tbilisi a Ereván.
Donde no llegan las marchrutkas o solo hay un servicio al día se pueden alquilar taxis privados; se gana tiempo al incluir varias visitas en una sola excursión y son baratos en comparación con España.
Georgia y Armenia tienen la hora GMT+4, por tanto son dos horas más que en España peninsular en horario de verano y tres horas más en horario de invierno.
En cuanto a los horarios comerciales, son muy similares a los del resto de Europa. Una ventaja es que los restaurantes tienen la cocina abierta durante todo el día.
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Fecha del viaje original: del 15 de abril al 6 de mayo de 2011
Itinerario:
GEORGIA por libre
1.º día: vuelo Madrid – Praga – Tbilisi
2.º a 4.º día: Tbilisi
5.º día: Telavi
6.º día: Sighnaghi
7.º día: Gori
8.º y 9.º día: Borjomi
10.º día: Kutaisi
11.º a 13.º día: Mestia (Svanetia)
14.º día: Akhaltsikhe
ARMENIA
15.º a 17.º día: Ereván
18.º día: Dilijan
19.º y 20.º día: Alaverdi
21.º día: Vuelta a Georgia – Tbilisi
22.º día: Tbilisi – Vuelo de regreso
Gastos del viaje (por persona):
AVE i/v Zaragoza–Madrid: 60 €
Avión: 304 €
Gastos en Armenia (6 días): 322 €
Gastos en Georgia (15 días): 647 €
Total gasto viaje (por persona): 1.393 €
Itinerario día a día en Georgia
1.er día: Traslado a Tbilisi
Cogemos a las 8h30 el AVE de Zaragoza a Madrid. Nuestro vuelo Madrid–Praga sale a las 12h30 y en la fila de facturación nos percatamos de que la mayoría de los pasajeros son turistas españoles en viajes organizados a Armenia. El tránsito en el aeropuerto de Praga dura 4 horas, tiempo que aprovechamos para hacer una escapada rápida al centro.
A las 21h15 sale el avión con destino a Tbilisi. Llegamos a las 4 de la madrugada y cogemos un taxi (30 GEL) para ir al hotel que hemos reservado por Internet.
2.º día: Descubriendo Tbilisi
Nos levantamos tarde, desayunamos y a las 11h salimos a visitar la ciudad. El hotel está en el barrio de Sololaki, una franja de viejas calles pegadas al pie de la colina Narikala. En 10 minutos a pie llegamos a Tavisuplebis moedani («Plaza de la Libertad»), el centro de la ciudad moderna.
Recorremos la Avenida Rustaveli, que es el principal bulevar de la ciudad desde la época de los zares y conserva edificios de distintos periodos. También nos encontramos con la iglesia de Kashveti («de la piedra»), cuyo nombre se debe a una fantástica leyenda antigua: se cuenta que un monje del siglo VI fue acusado por una monja de haberla dejado embarazada; como castigo a su calumnia, la mujer finalmente dio a luz una piedra. La construcción actual data de 1910 y en el vestíbulo hay pinturas murales que describen el saqueo e incendio de la ciudad por guerreros árabes. Se está preparando la Paska, periodo del culto cuyo calendario coincide con el de nuestra Semana Santa; hoy es la víspera del Domingo de Ramos y a la puerta de las iglesias se ve mucha gente vendiendo ramas de boj y otras plantas.
Después de comer quedamos con Antonio, un joven de Madrid que se ha casado con una georgiana y reside en Tbilisi. Nos lleva a ver la Catedral de Tsaminda Sameba (Santísima Trinidad), el templo más grande y moderno de Georgia. La catedral está llenísima de gente por la Paska y apenas podemos movernos, así que lo dejamos para otro día. Visitamos uno de los parques en lo alto de las colinas que rodean Tbilisi y después vamos a un restaurante de ambiente folklórico.
Observando las mesas vecinas empezamos a comprender la importancia que los georgianos dan a la ceremonia de los brindis: siempre que se sientan a comer un cierto número de personas debe haber una que cumpla la función de tamada o maestro de brindis. El tamada ordena que se llenen los vasos y cuando lo considera oportuno propone un brindis, para lo cual pronuncia un discurso que puede durar varios minutos; solo cuando ha terminado los comensales pueden asentir y beber. En las ceremonias más tradicionales se bebe en cuernos de vaca y no hay más opción que vaciarlos de un trago ya que no se pueden depositar en la mesa si no están vacíos. Solo se puede brindar con vino o algo más fuerte; hacerlo con cerveza se considera totalmente inapropiado. Aunque al final de la comida lo más probable es que todos los asistentes estén borrachos, el tamada nunca se olvidará de cerrar el acto con un brindis solemne por los familiares y amigos ya fallecidos.
3.er día: La Tbilisi antigua
Antonio se ha ofrecido a llevarnos en coche a Mtskheta, pero el día amanece frío y muy lluvioso, así que preferimos quedarnos en la parte vieja de Tbilisi. Cruzamos el puente que lleva al barrio de Avlabari, en lo alto de un promontorio que domina el río desde unas espectaculares paredes rocosas. Aquí se encuentra la iglesia de Metekhi, probablemente la más antigua de la ciudad; no conseguimos entrar porque está totalmente atestada de fieles, pero desde el mirador podemos ver toda la ciudad antigua: la fortaleza de Narikala con sus iglesias, la estatua alegórica de la Kartlis Deda (Madre Georgia) y la catedral.
Volvemos a cruzar el río y vamos derechos a la catedral antigua, llamada Sioni. Aquí se venera la Cruz de Santa Nino, que no se puede ver porque está oculta en el interior, pero se supone que fue construida por la santa con ramas de viña atadas con sus propios cabellos y que data del siglo IV. En el iconostasio hay una réplica que permite reconocer la extraña forma de esta cruz, representada en todas las iglesias del país. Las iglesias georgianas no tienen bancos, lo que permite que mucha gente pueda entrar a escuchar los cantos religiosos y hacer fila hasta que un sacerdote les da su bendición.
Pasamos un buen rato viendo el ambiente en otras iglesias antiguas del barrio y luego nos vamos a comer a la zona de Marjanishvili.
Por la tarde decidimos ir a los baños. El nombre de Tbilisi significa «caliente» y se refiere a las aguas termales que surgen del subsuelo. Los baños están concentrados en un lugar céntrico llamado Abanotubani y se reconocen por los grupos de cúpulas de piedra parecidas a las de los hammami turcos. Hay baños con salas privadas que se alquilan por horas, pero nosotros vamos directamente al Orbeliani, el establecimiento más antiguo. Este popular balneario tiene una curiosa fachada adornada con azulejos que imita a las mezquitas y madrasas de Uzbekistán y entre sus clientes ilustres se cuentan los escritores Alexander Pushkin y Alejandro Dumas (padre).
Cenamos cerca del Ayuntamiento y nos tomamos una copa en un local que ofrece jazz en vivo, el Café Kala, en la calle Erekle II.
4.º día: Tbilisi y excursión a Davit Gareja
De nuevo amanece lloviznando, pero hoy nos animamos a hacer una excursión larga hasta las cuevas de Davit Gareja. Vamos en el Metro a la estación de autobuses de Didube, pero después de preguntar por todos lados no encontramos transporte colectivo y optamos por contratar un taxi (80 GEL).
Davit Gareja es un conjunto de monasterios fundados en el siglo VI por monjes sirios que excavaron muchas cuevas en la ladera de la montaña. El elemento principal es el monasterio de Lavra, que conserva cuevas originales y las tumbas de algunos de sus fundadores. A su alrededor se fueron levantando otras dependencias, murallas y torres defensivas. Este recinto fue destruido varias veces por invasores musulmanes y en la época soviética estaba deshabitado, pero tras la independencia ha vuelto a ser ocupado por una comunidad monástica. Los monjes tienen dependencias reservadas y desde fuera se les oye cantar y orar. Es un sitio muy bonito en un paisaje duro, casi desértico, sin apenas árboles.
Subimos por una ladera empinada hasta el antiguo monasterio en ruinas de Udabno. La subida es un poco dura pero merece la pena por las vistas: desde lo alto se ven unas vastas praderas que son territorio de Azerbaiyán. En medio del caos de piedra se pueden ver aún muchos restos de murales que representan escenas de la Biblia.
En el camino de vuelta nos damos cuenta de la inmensidad de estas praderas casi desiertas; solo vemos algunos rebaños aislados. Es zona de frontera y conviene informarse bien antes de la visita.
De vuelta en Tbilisi pasamos la tarde paseando por la fortaleza de Narikala hasta la escultura de la Madre Georgia y descubriendo otros edificios históricos del barrio antiguo.
Alojamiento y comida en Tbilisi
En Tbilisi nos alojamos todos los días en el Hotel David. Reservamos por medio de correos electrónicos y nos costó 60 € por noche con desayuno. Las habitaciones son amplias y muy limpias, la nuestra es exterior pero por las noches el tráfico se paraliza totalmente y no hay ningún ruido, además el desayuno a la carta está bastante bien y nos sirven el mejor café de estilo turco que he probado nunca.
Los restaurantes no escasean y los hay de diversos estilos. Explorando distintas zonas encontramos locales en los que se come bien. Pero nuestro favorito acaba siendo uno de los restaurantes populares instalados en sótanos de una calle lateral del Ayuntamiento; en estos locales se sirve vino a granel (en jarras grandes), variedad de ensaladas y fiambres, khinkali (grandes raviolis rellenos de carne y cebolla), shaslik (brochetas al estilo caucásico), etc., todo bastante bueno y barato. Para matar el hambre en ratos perdidos nada mejor que los khachapuri, tortas de queso cocidas en el horno que se encuentran por todas partes; lo mejor es comprarlas recién hechas en los hornos que todavía abundan en la ciudad vieja.
Entremeses típicos: lengua de vaca, berenjenas, ensalada… y los famosos khinkali.
5.º día: Tbilisi – Mtskheta – Telavi
Hace un día soleado y Antonio viene a recogernos a las 10h para llevarnos en coche a Mtskheta, que está a unos 20 km.
Mtskheta es el corazón espiritual de Georgia desde los tiempos de la conversión de los reyes del país, allá por el siglo IV, cuando ya era su capital y decidieron construir la primera catedral, que lleva el nombre de Svetitskhoveli («El pilar viviente»). El origen de la santidad del lugar se explica por una leyenda según la cual un judío del siglo I llamado Elioz regresó de una peregrinación a Jerusalén trayendo consigo la túnica sagrada que llevaba Cristo antes de la crucifixión. La hermana de este hombre, Sidonia, se emocionó tanto al ver la reliquia que se abrazó fuertemente a ella y murió. Fue imposible arrancar la túnica de manos de la difunta, de modo que decidieron enterrarla tal como estaba, y cuando el rey Mirian decidió construir la catedral en el lugar de la sepultura, Santa Nino realizó otro milagro tras una noche de vigilia: el pilar de madera se elevó y se puso en marcha hasta situarse en el punto exacto.
La iglesia actual es de piedra y data del siglo XI; sin duda es una de las más bellas y grandiosas de Georgia y está muy concurrida en Semana Santa. Vale la pena observar con detenimiento la decoración interior, que conserva frescos y relieves en piedra muy antiguos. Mientras paseamos por el patio exterior se forma un pequeño revuelo y vemos llegar una comitiva de coches negros. Se baja un anciano encorvado y vestido de negro que se abre paso, escoltado por religiosos y guardaespaldas, entre dos largas filas de fieles que reclaman su bendición: se trata de Elías II, Patriarca de la Iglesia Ortodoxa de Georgia.
Gracias a que disponemos de vehículo visitamos el otro gran monumento de la ciudad: el monasterio de Jvari («La Cruz»), situado en una colina a la que solo se puede subir por un sendero largo o por una carretera que da un gran rodeo.
Para muchos georgianos, Jvari es todavía más sagrado que la catedral del pueblo que se extiende a sus pies, porque sobre esta colina, visible desde todo el amplio valle del río Mtkvari, la mismísima Santa Nino plantó una gran cruz de madera. Actualmente lo que hay es una iglesia de piedra adornada con unos pocos iconos y atendida por un puñado de monjes; las vistas son impresionantes, no solo sobre el valle sino que alcanzan a los picos nevados de Kazbegi, otro de los grandes atractivos turísticos de Georgia.
Santa Nino es un personaje en el que se funden historia y leyenda; se la supone pariente de San Jorge y, aunque este es el patrón oficial de la iglesia georgiana, en realidad la devoción por la santa está mucho más extendida y Nino es el nombre que predomina entre las mujeres de Georgia.
Tenemos prisa por salir a conocer otras regiones del país, así que volvemos a Tbilisi y paramos a comer en la zona de Abanotubani antes de ir a la parada de marchrutkas de Ortachala. Allí nos despedimos por el momento de Antonio y embarcamos en una furgoneta con destino a Telavi, una de las ciudades de la región de Kakheti, famosa por sus viñedos y bodegas. El trayecto dura 2 horas y media.
Alojamiento y comida en Kakhetia
En Telavi nos alojamos en una guesthouse. Los dormitorios están ya ocupados (hay muchos turistas israelíes porque la Pascua también es fiesta allí) y lo que nos dejan es en realidad el salón, donde han instalado camas. La pieza está decorada con muebles antiguos y contiene cantidad de libros, armas y otros objetos curiosos.
6.º día: Telavi – Sighnaghi
Nos levantamos temprano. Telavi fue una ciudad importante en el pasado y conserva una ciudadela que alberga un museo, pero no nos detenemos porque abre tarde y tenemos prisa por ir a los monasterios de Alaverdi e Ikalto; nos conformamos con las vistas de las cimas del Cáucaso que se ven desde el parque.
Cogemos una marchrutka que nos deja ante la puerta de Alaverdi, que data del siglo XI y fue durante un milenio la iglesia más alta de Georgia (hasta la construcción de Sameba en Tbilisi). La restauración del edificio está muy avanzada y todavía hoy impresiona su elegante cúpula central sostenida sobre un estilizado tambor, que es lo que le permite alcanzar una altura de 50 metros. El interior de la iglesia contenía magníficos frescos, pero en algún momento de la historia fueron pintados de blanco y ahora su recuperación es muy difícil; el mejor conservado es una especie de retablo de San Jorge en la parte exterior del pórtico. Los monjes dirigen unos trabajos de restauración que llevan a cabo voluntarios seglares.
Intentamos que nos permitan visitar la bodega pero no tenemos suerte, así que salimos a esperar otra marchrutka que nos dejará en el desvío del monasterio-academia de Ikalto.
Además de monasterio, Ikalto fue una de las academias que los reyes locales (Kakheti tuvo reino propio) fundaron para expandir las doctrinas filosóficas asociadas al cristianismo. Se supone que aquí estudió el gran poeta nacional Shota Rustaveli, que vivió en el siglo XII. El complejo está siendo restaurado y comprende los elementos habituales: un par de iglesias, bodega, almacenes y el edificio que albergaba las aulas de estudio.
Contratamos un taxi (60 GEL) para que nos lleve a Gremi y Kvareli y después terminar la etapa en Sighnaghi, la otra capital de Kakheti.
La ciudad de Gremi fue destruida por los persas en el siglo XVII y se perdió la mayor parte de su rico patrimonio, pero se salvó la ciudadela, situada en una colina rocosa. El conjunto incluye una iglesia con frescos del siglo XVI y un palacio fortificado, ambos muy bien restaurados.
En Kvareli la principal atracción es el museo instalado en la casa natal del escritor Ilya Chavchavadze. Este personaje vivió entre los siglos XIX y XX y su figura es muy importante para la cultura local aunque ha sido poco traducido a otras lenguas. Visitamos la exposición que ocupa un edificio vanguardista y después vemos lo que queda de la casa antigua: una torre de defensa en medio del jardín y una bodega que todavía se usa para producir vino en la fiesta anual de septiembre.
Estas bodegas tradicionales reciben el nombre de marani y constan de una gran pileta donde se pisa la uva y conductos que dirigen el mosto hasta grandes depósitos excavados en el suelo, los kvevri. La fermentación de este jugo, sin despalillar y conservando los hollejos, es lo que distingue todavía hoy a los vinos georgianos más tradicionales, un método declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
A la salida de Kvareli también visitamos la bodega de Kindzmarauli, una de las mayores instalaciones vinícolas del país, que ocupa extensos túneles excavados en una colina.
Alojamiento y comidas en Sighnaghi
Sighnaghi es un referente turístico y hay muchos hoteles y guesthouses. Nos alojamos en la casa de la familia Zandarashvili, a pocos metros de una de las puertas de la muralla. Es una casa vieja y destartalada pero muy acogedora y llena de detalles pintorescos. En cuanto desembarcamos nuestro equipaje somos llamados a la mesa, que está ya ocupada por parejas de turistas. La cena es deliciosa: la variedad de ensaladas y platos vegetales es casi ilimitada. Las jarras de vino blanco y tinto tampoco tienen fondo y además el pícaro abuelo enseguida viene a tentarnos con una frasca de chacha, el aguardiente de orujo hecho en casa. Este licor es capaz de tumbar a un rebaño de elefantes, así que los turistas somos presa fácil y caemos redondos para no levantarnos hasta el desayuno.
Lee la segunda parte del diario →
FIN DE LA PARTE 1 DEL DIARIO DE VIAJE
Pueden seguir leyendo el diario completo en el foro Los Viajeros, que con el permiso de Luis y Pilar fue reproducido el texto y las fotos.
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