Yanar Dag
Yanar Dağ
Ladera que arde sin parar en la península de Absheron: gas natural que escapa por la roca y lleva décadas en llamas, a 25 km de Bakú.
Ubicación en el Cáucaso
Descripción
Yanar Dag —que en azerbaiyano significa montaña ardiente— no es un volcán ni una instalación industrial. Es una franja de roca de unos diez metros de largo en la ladera de la península de Absheron donde el gas natural que satura el subsuelo escapa a la superficie y arde de forma continua. Las llamas llevan décadas sin apagarse. Nadie las enciende cada mañana: simplemente no se han extinguido.
De noche el efecto cambia por completo. Las llamas amarillas y anaranjadas oscilan sobre la roca de Absheron negra y grasienta, el calor llega hasta la baranda de madera donde te detienes a mirar, y el olor a gas es perceptible pero no molesto. De día Yanar Dag sigue ardiendo, pero la luz del sol le roba protagonismo y la visita resulta menos llamativa. Si puedes elegir, ve al atardecer o después de que oscurezca.
El recinto tiene aparcamiento, aseos y un centro de visitantes pequeño con paneles explicativos en varios idiomas, incluido el español. La visita en sí no lleva más de 20 o 30 minutos: se recorre el camino que bordea la zona de combustión, se nota el calor, se hacen fotos y se continúa. Yanar Dag funciona mejor como parte de una excursión de medio día por Absheron que como destino único, y encaja perfectamente junto al templo de Ateshgah y las playas del mar Caspio.
Historia
La península de Absheron lleva siglos siendo sinónimo de fuego. El petróleo y el gas afloran en decenas de puntos de su superficie, y los viajeros medievales —entre ellos Marco Polo, que pasó por aquí hacia 1271— ya describían en sus crónicas los fuegos eternos de esta tierra que los seguidores del zoroastrismo veneraban como manifestaciones divinas. El fuego era sagrado; lo que brotaba del suelo era una señal, no una anomalía. Yanar Dag tal como se ve hoy fue descubierto o reavivado en la década de 1950, según la versión más extendida por un pastor que encendió el gas al tirar un cigarrillo al suelo. El Gobierno de Azerbaiyán lo declaró reserva natural en 2007.
Qué ver y hacer
- Franja de llamas de Yanar Dag La combustión permanente del gas natural es la razón de la visita. De noche las llamas son más vistosas y el calor más perceptible; de día siguen activas pero quedan opacadas por la luz solar.
- Centro de visitantes Edificio modesto con una exposición sobre la geología del Absheron y los fenómenos de emanación de gas en la región. Los paneles están en azerbaiyano, inglés y español.
- Templo de Ateshgah A unos 10 km, este recinto zoroástrico construido sobre otro punto de salida de gas natural es la combinación natural con Yanar Dag. Vale la pena reservar tiempo para ambos en la misma jornada.
- Paisaje de la península de Absheron El entorno tiene un aspecto árido y casi lunar: suelo oscurecido por décadas de extracción de petróleo, pozos abandonados y horizonte plano. No es un paisaje convencional, pero tiene una honestidad industrial que resulta difícil de olvidar.
- Costa del Caspio A poca distancia hacia el este, las playas de la península de Absheron permiten cerrar el día junto al mar Caspio, el lago más grande del mundo.
Galería de fotos
Cómo llegar
Yanar Dag está a unos 25 km al norte del centro de Bakú, en la carretera hacia Nardaran. En taxi desde Bakú el trayecto dura unos 25-30 minutos. En transporte público se toma el autobús número 184 desde la estación de Koroglu hasta Mashtaga y desde allí un taxi local hasta el recinto. La mayoría de visitantes lo incluye en un circuito de medio día por Absheron junto con el templo de Ateshgah.
Mejor época para visitar
Yanar Dag abre todos los días del año. La visita nocturna o al atardecer es la más recomendable: las llamas ganan intensidad visual cuando no hay luz solar que las compita. En otoño e invierno anochece antes, lo que facilita verlas a una hora razonable. En julio y agosto las temperaturas en Absheron superan con frecuencia los 35 °C, calor que se suma al que irradian las propias llamas. La primavera y el otoño ofrecen las condiciones más cómodas para visitar.