Monasterio rupestre del siglo XII excavado en los acantilados del río Mtkvari, en el sur de Georgia, con iglesias, refectorios y más de 500 cámaras talladas en la roca.

Descripción

Vardzia se ve desde la carretera antes de llegar: una pared de basalto de unos 500 metros de longitud y varias plantas de altura perforada por ventanas, arcos y galerías. Lo que desde lejos parece una ciudad fantasma en vertical, de cerca resulta ser un laberinto habitable —o que fue habitable durante siglos— con pasillos que conectan celdas de monjes, iglesias decoradas con frescos, cisternas de agua y hasta un sistema de tuberías de terracota.

El nivel de conservación es desigual: algunas partes están bien restauradas y tienen iluminación; otras se visitan a oscuras, con la linterna de móvil. Las galerías exteriores del tercer y cuarto piso son las más fotogénicas, con las aperturas encuadradas contra el verde del valle del Mtkvari y las montañas volcánicas del sur. El calor sube en verano y el camino de acceso implica subir varios tramos de escaleras talladas en la roca.

El monasterio sigue activo: una pequeña comunidad de monjes habita las cámaras más accesibles y la iglesia de la Dormición celebra servicios regulares. Cuando coincide con los rezos matinales, el canto gregoriano georgiano que rebota en las paredes de roca es difícil de olvidar.

Historia

Vardzia fue mandado construir por el rey Jorge III de Georgia a mediados del siglo XII y ampliado por su hija, la reina Tamar, considerada la gobernante más poderosa de la historia medieval georgiana. En su apogeo, a finales del siglo XII, el complejo tenía más de 3.000 cámaras y podía albergar varios miles de monjes y soldados. Un terremoto en 1283 derrumbó la fachada exterior, exponiendo las plantas interiores al exterior y dando al conjunto su aspecto actual. Las invasiones persas de los siglos XV y XVI destruyeron parte de las estructuras y mataron o dispersaron a los monjes.

Qué ver y hacer

  • Iglesia de la Dormición El corazón del monasterio; los frescos del siglo XII que decoran sus paredes incluyen un retrato de la reina Tamar, uno de los pocos retratos contemporáneos conservados de un gobernante medieval georgiano.
  • Galerías superiores Los pasillos exteriores del tercer y cuarto piso, con vistas al valle y acceso a celdas de monjes bien conservadas.
  • Cisternas de agua El sistema de almacenamiento de agua construido para hacer el monasterio autosuficiente en caso de asedio; algunas cisternas aún están visibles.
  • Refectorio La sala comunal donde los monjes comían; tiene bancos tallados en la roca y una longitud considerable.
  • Cueva de la reina Tamar Una estancia en la parte alta del complejo, señalizada, que se atribuye a la reina como retiro personal.

Cómo llegar

Vardzia está en el extremo sur de la región de Samtskhe-Javakheti, a unos 360 km de Tiflis. La ruta habitual es en coche o tour desde Tiflis, pasando por Borjomi y Akhaltsikhe; el trayecto dura entre 4 y 5 horas. Desde Akhaltsikhe (a 65 km) salen marshrutkas en temporada alta. No hay tren hasta Vardzia. La carretera de los últimos kilómetros es estrecha pero asfaltada. Hay aparcamiento junto al río.

Mejor época para visitar

La mejor época es de mayo a octubre. En primavera el valle está verde y los tramos de escalera exterior son frescos. El verano trae calor (30-35 grados en julio en el valle) y más visitantes, pero las cámaras interiores mantienen una temperatura agradable por la masa de roca. Septiembre y octubre son excelentes: menos gente y luz más suave. En invierno la carretera puede tener hielo y algunos accesos internos están cerrados por riesgo de desprendimiento.

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