Templo del Fuego de Bakú
Atəşgah
Templo zoroástrico e hindú del siglo XVII en Surakhani, construido sobre afloramientos naturales de gas que alimentaban llamas eternas.
Ubicación en el Cáucaso
Descripción
El Templo del Fuego de Bakú, conocido en azerí como Atəşgah, se levanta en el municipio de Surakhani, en el extremo oriental de la península de Absheron, a unos treinta kilómetros del centro de Bakú. Desde la carretera el recinto parece pequeño y casi anónimo: muros de piedra caliza de planta cuadrada, una torre central y una hilera de celdas que miran al patio interior. Lo que lo distingue de cualquier otro templo de la región no es su arquitectura sino lo que hay debajo: el subsuelo de esta franja de Absheron filtraba gas natural de forma espontánea, y ese gas ardía solo, sin intervención humana, produciendo llamas que los peregrinos zoroástricos e hindúes interpretaron durante siglos como señal divina.
Hoy ese gas natural se agotó hace décadas y las llamas del altar central y de los hornacinas laterales llegan por una tubería conectada a la red municipal. Es un detalle que el sitio no oculta, y que conviene saber antes de llegar para no esperar algo que no existe. Lo que sí permanece es la atmósfera del patio: el olor persistente a azufre en el aire, el sonido sordo de la llama del altar, la piedra desgastada por siglos de manos y rodillas. Las celdas de los peregrinos están acondicionadas como pequeño museo con maniquíes, utensilios de cocina y objetos devocionales de los siglos XVII al XIX.
La visita completa al Ateshgah lleva entre 40 y 50 minutos. El recinto rara vez está saturado de visitantes, salvo cuando coinciden varios grupos organizados a media mañana. Si se llega antes de las diez o después de las tres de la tarde, el patio suele estar casi vacío y el silencio hace mejor el lugar.
Historia
El suelo de la península de Absheron ha filtrado gas natural durante milenios, y los afloramientos que ardían de forma espontánea fueron venerados por comunidades zoroástricas desde la Antigüedad, que veían en el fuego eterno una manifestación del dios Ahura Mazda. El templo que hoy se visita fue construido en el siglo XVII principalmente por comerciantes y ascetas hindúes llegados del subcontinente indio, lo que explica las inscripciones en sánscrito y en punjabi grabadas en las paredes del recinto. El Ateshgah funcionó como lugar de culto activo hasta bien entrado el siglo XIX, cuando los afloramientos de gas se fueron agotando de forma progresiva. La explotación petrolera industrial de Absheron a partir de la segunda mitad del siglo XIX aceleró ese proceso. En época soviética el templo fue restaurado y declarado reserva histórica y arquitectónica, y desde 2007 figura en la lista indicativa de Azerbaijan para ser nominado al Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Qué ver y hacer
- Altar central con llama El altar de piedra en el centro del patio es el corazón del templo. La llama que arde sobre él llega hoy por tubería de gas municipal, pero la estructura de piedra y el calor que irradia siguen siendo el punto focal de la visita.
- Torre de llamas La estructura más alta del recinto, en cuya base brotan las llamas principales. Su silueta aparece en casi todas las fotografías del Ateshgah y es el elemento arquitectónico más reconocible del conjunto.
- Celdas de los peregrinos Las habitaciones que rodean el patio interior están acondicionadas como museo de sitio, con reconstrucciones de la vida cotidiana de los ascetas hindúes y objetos devocionales de los siglos XVII al XIX.
- Inscripciones en sánscrito y punjabi Grabadas directamente en la piedra de los muros, estas inscripciones documentan nombres, fechas y plegarias de los devotos que vivieron y murieron en el templo, y son el testimonio más directo de su origen indio.
- Entorno industrial de Absheron Desde el exterior del recinto se ven instalaciones petrolíferas y torres de extracción que dan contexto al paisaje que rodea el templo: la misma tierra que ardía por el gas natural fue después perforada para extraer petróleo.
Galería de fotos
Cómo llegar
El Ateshgah está en Surakhani, a unos 30 km del centro de Bakú. Lo más sencillo es tomar el metro hasta la estación Koroğlu y desde allí un taxi o Bolt hasta el templo, un trayecto de unos 20-25 minutos que cuesta alrededor de 5-7 manats. El recinto abre habitualmente de 9:00 a 18:00 h y la entrada cuesta unos 2-3 manats. Se puede combinar fácilmente con la visita a Yanardag (la Montaña de Fuego), que queda en la misma dirección al norte de Bakú.
Mejor época para visitar
El Ateshgah se puede visitar durante todo el año. La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) ofrecen las condiciones más cómodas, con temperaturas de entre 15 y 25 grados. El verano en Absheron es seco y muy caluroso, con máximas que superan los 35 grados y un viento constante que levanta polvo. El invierno es frío y ventoso, aunque rara vez baja de cero; la visita es posible, pero los días de viento norte del Khazri hacen el patio interior bastante desapacible.