Antiguo templo zoroástrico e hindú del siglo XVII en Surakhani, a 30 km de Bakú, construido sobre un afloramiento natural de gas que alimentaba llamas eternas.

Ubicación en el Cáucaso

Descripción

Ateshgah está en el municipio de Surakhani, en la parte oriental de la península de Absheron, a treinta kilómetros del centro de Bakú. Desde fuera el recinto parece modesto: una construcción de piedra de planta cuadrada con una torre central y celdas de monjes alrededor del patio interior. Lo que lo singulariza es el origen de su existencia: el suelo de esta zona de la península filtraba gas natural de forma natural, y ese gas ardía de manera espontánea, produciendo llamas que nunca se apagaban solas. Para los peregrinos zoroástricos e hindúes que llegaron aquí entre los siglos XVII y XIX, ese fuego eterno era una señal sagrada.

Hoy el gas natural de la zona se agotó hace décadas y las llamas que se ven en el templo son alimentadas por una tubería de gas de la red municipal. Saberlo le quita algo de misterio, pero el lugar sigue teniendo una presencia particular: el altar central con la llama encendida, el olor a azufre que persiste en el aire, y las celdas de los monjes reformadas en pequeño museo con maniquíes y utensilios de la época de los peregrinos.

La visita dura unos 45 minutos. No hay muchos turistas excepto en grupos organizados, y el silencio del patio interior contrasta con el ruido del tráfico cercano de la autopista de Absheron.

Historia

La zona fue lugar de culto zoroástrico desde la Antigüedad, cuando las llamas naturales de gas eran interpretadas como manifestación divina del fuego sagrado. El templo actual fue construido en el siglo XVII por comerciantes y peregrinos hindúes procedentes del subcontinente indio, lo que explica las inscripciones en sánscrito y en punjabi que se conservan en las paredes. Funcionó como lugar de culto activo hasta el siglo XIX, cuando el gas natural de los afloramientos locales se fue agotando. El templo fue restaurado en la época soviética y declarado reserva histórica y arquitectónica.

Qué ver y hacer

  • Altar central con llama El altar de piedra en el centro del patio, con la llama perenne alimentada hoy por gas de red, es el elemento focal del templo.
  • Celdas de los monjes Las habitaciones pequeñas alrededor del patio están acondicionadas como pequeño museo con reconstrucciones de la vida de los peregrinos.
  • Inscripciones en sánscrito y punjabi Las inscripciones en las paredes documentan el origen indio de muchos de los devotos que vivieron y murieron en el templo.
  • Torre de llamas La estructura central más alta del recinto, desde cuya base salen las llamas; su silueta es la imagen más reconocible del templo.
  • Entorno industrial de Absheron Las instalaciones petrolíferas visibles desde el exterior del templo dan contexto al paisaje de la península que rodea el lugar.

Cómo llegar

Ateshgah está a unos 30 km del centro de Bakú, en Surakhani. En metro hasta la estación Koroğlu y desde allí en taxi o Bolt son unos 20-25 minutos. También se puede combinar con la visita a la Montaña de Fuego de Yanardag, que está en la misma dirección. La entrada al templo tiene una tarifa de unos 2-3 manats. El horario habitual es de 9 a 18 horas.

Mejor época para visitar

Ateshgah se puede visitar todo el año. La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) tienen las temperaturas más agradables, entre 15 y 25 grados. El verano en la península de Absheron puede ser muy caluroso, con máximas de 35-38 grados y viento seco que levanta polvo. El invierno es frío y ventoso pero rara vez bajo cero; la visita es posible aunque poco agradable en días de viento norte.

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