Ciudad histórica azerbaiyana en las estribaciones del Gran Cáucaso, conocida por su palacio de verano con ventanas de vidrio coloreado y por su tradición sedera.

Ubicación en el Cáucaso

Descripción

Al entrar al casco histórico de Shaki lo primero que llama la atención es el olor a nuez y canela que sale de las tiendas de paxlava, el dulce local hecho en capas que nada tiene que ver con la versión turca. Las calles del bazar antiguo son estrechas, con adoquines irregulares, y los vecinos dejan las puertas de los talleres abiertas: se puede ver a artesanos trabajando vidrieras de colores —el shebeke— sin pegamento ni clavos, solo encaje de madera.

La ciudad está a unos 1.000 metros de altitud, lo que la hace notablemente más fresca que Bakú en verano. Las montañas del Cáucaso se ven desde casi cualquier punto de la parte alta del pueblo, y los plátanos que bordean la calle principal dan sombra suficiente para pasear a mediodía. El tráfico es escaso; los coches comparten el espacio con caretillas de frutas y algún que otro rebaño que baja del monte.

En la zona del karavansarai restaurado hay cafés con terrazas donde se toma té negro con mermelada de rosa y donde los grupos de hombres mayores juegan al dominó por las tardes. El ambiente es tranquilo, sin la presión turística de Bakú.

Historia

Shaki fue durante siglos un nudo en las rutas de la seda entre el Cáucaso y Persia. Su apogeo llegó en el siglo XVIII cuando los khanes locales construyeron el palacio de verano y convirtieron la ciudad en capital de un kanato independiente. Los incendios que arrasaron la ciudad baja en varias ocasiones explican por qué la parte histórica quedó desplazada hacia las laderas. La UNESCO incluyó la ciudad histórica en su lista en 2019, reconociendo tanto su arquitectura como el tejido vivo de sus tradiciones artesanales.

Qué ver y hacer

  • Palacio del Khan Construido sin usar clavos, su fachada combina frescos y ventanas de shebeke —vidrieras de colores ensambladas en madera tallada— que filtran la luz de una manera que no se olvida fácilmente.
  • Karavansarai albanés Dos grandes patios rodeados de antiguas habitaciones para mercaderes, hoy restaurado como hotel y zona comercial; aún se respira la escala del comercio caravanero.
  • Taller de shebeke En el barrio artesanal se pueden ver maestros cortando pequeñas piezas de madera de nogal a mano para formar los paneles de vidrieras sin ningún adhesivo.
  • Bazar de Shaki Activo por las mañanas, con puestos de nueces, miel de montaña, especias y paxlava recién hecha envuelta en papel encerado.
  • Fortaleza de Shaki Los muros de la muralla que rodean la ciudad histórica, parcialmente restaurados, ofrecen vistas sobre los tejados de teja roja y las montañas del fondo.

Cómo llegar

Desde Bakú hay autobuses directos que tardan unas cuatro horas; salen de la Estación Internacional de Autobuses. También hay trenes nocturnos, aunque más lentos. Desde Tiflis se puede llegar en marshrutka pasando por la frontera de Lagodekhi, con trasbordo en Zakatala; el trayecto total ronda las cinco o seis horas. No hay aeropuerto en Shaki, pero el de Ganyá queda a unos 170 km.

Mejor época para visitar

La mejor época es de mayo a junio y de septiembre a octubre: temperaturas de 18 a 25 grados, los árboles con hojas o en colores otoñales, y sin las lluvias de invierno. Julio y agosto son calurosos aunque soportables gracias a la altitud, pero el pueblo se llena de turistas azerbaiyanos que vienen del calor de Bakú y los precios suben. El invierno puede traer nieve y cerrar algunos servicios en las zonas altas.