Una de las reservas naturales más antiguas del mundo, en las gargantas áridas del sur de Armenia, con flora de estepa, fauna abundante y casi ningún turista.

Ubicación en el Cáucaso

Descripción

A unos 60 kilómetros al sur de Ereván, la carretera abandona la llanura del Ararat y empieza a subir por gargantas de roca volcánica color ocre. El Bosque de Khosrov no responde a la imagen típica de bosque: hay zonas con robles y enebros densos, pero también extensas laderas de matorral seco, arroyos estacionales y acantilados donde anidan buitres leonados. El aire huele a tomillo silvestre y tierra caliente.

La reserva cubre más de 29.000 hectáreas y tiene muy poca infraestructura turística: algunos senderos marcados, una estación de guardabosques y escasa señalización. Eso es parte de su atractivo para quien busca naturaleza sin concesiones. Los guías locales son casi indispensables para orientarse y para identificar la fauna, que incluye leopardos del Cáucaso —rarísimos y casi nunca vistos—, jabalíes, chacales, y unas 1.800 especies de plantas.

El pueblo de Garni queda en el borde norte de la reserva, lo que permite combinar una visita al templo helenístico con una caminata por el bosque en el mismo día. La señalización dentro de la reserva es escasa y algunos caminos no aparecen en aplicaciones de navegación convencionales; conviene llevar agua suficiente y calzado de senderismo.

Historia

La reserva lleva el nombre del rey persa sasánida Khosrow II, quien según las crónicas medievales armenias ordenó plantar y proteger el bosque en el siglo IV como coto de caza real. Es una de las áreas protegidas más antiguas del mundo con continuidad documentada. Durante siglos fue territorio reservado a la nobleza; su aislamiento relativo y la falta de presión agrícola explican en parte la riqueza botánica que conserva hoy. Fue declarada reserva estatal por la URSS en 1958 y continúa siendo una de las zonas naturales protegidas más importantes de Armenia.

Qué ver y hacer

  • Garganta del río Azat El río atraviesa la reserva encajonado entre paredes de basalto columnado; en primavera baja con fuerza y el ruido del agua llena todo el desfiladero. El camino a lo largo de la orilla es uno de los pocos accesibles sin guía.
  • Ruta al yacimiento de Kakavaberd Una fortaleza medieval en ruinas sobre una roca inaccesible; llegar requiere unas dos horas de caminata por terreno seco y pedregoso.
  • Zonas de observación de aves Las gargantas son buen lugar para ver buitres, águilas de Bonelli y, con suerte, el buitre negro. Al amanecer hay bastante actividad.
  • Flora de estepa y subalpina En mayo y junio el suelo se cubre de flores silvestres: anémonas, orquídeas y varias especies endémicas del Cáucaso que los guardabosques pueden identificar.
  • Manantiales de la reserva Varios surgideros naturales de agua fría en mitad de paisajes áridos; algunos tienen pequeñas estructuras de piedra construidas a lo largo de los siglos.

Cómo llegar

El acceso principal es desde Garni, a unos 28 km al este de Ereván. Desde la capital hay marshrutkas frecuentes hasta Garni (salida desde la estación de metro Gorsanayin, unos 300 drams). Desde Garni se puede entrar a pie al borde de la reserva. Para zonas interiores conviene contratar un guía en Garni o desde Ereván; algunos operadores locales organizan senderismo de día completo con transporte incluido por 20-35 USD por persona.

Mejor época para visitar

Mayo y junio son los meses más recomendables: la vegetación está verde, las flores silvestres en su mejor momento y las temperaturas rondan los 18-25 grados en las gargantas. En verano el calor seco supera los 35 grados y caminar a mediodía resulta agotador; hay que salir antes de las ocho. Septiembre y octubre tienen días templados y poca humedad. En invierno algunas zonas quedan cubiertas de nieve y el acceso a senderos interiores puede ser difícil.