Plaza de las Fuentes
Fəvvarələr Meydanı
El centro social de Bakú: fachadas del siglo XIX, terrazas con té azerbaiyano y fuentes iluminadas en el cruce del centro histórico.
Ubicación en el Cáucaso
Descripción
La Plaza de las Fuentes —Fəvvarələr Meydanı en azerbaiyano— es el lugar donde Bakú sale a sentarse. A media tarde, las terrazas de los cafés que bordean el perímetro ya están ocupadas: los vendedores de rosas se mueven entre las mesas, los grupos de jóvenes se concentran cerca de las propias fuentes y el olor a té especiado flota desde los carros de los ambulantes. El suelo de losas claras y el conjunto de edificios europeos de finales del XIX le dan un aire de bulevar decimonónico que el boom petrolero de aquella época trasplantó al Caspio.
La plaza se encuentra en la intersección de las principales arterias del centro: la Avenida Nizami llega por el oeste, y el eje que conduce hacia la Ciudad Amurallada parte hacia el este. Eso la convierte en paso obligado para muchos transeúntes más que en destino deliberado. Los turistas se sientan a orientarse; los locales la cruzan o se quedan a tomar té en las terrazas. Hay heladerías, floristerías, puestos de frutos secos y tiendas de ropa internacional que han desplazado en parte a los comercios tradicionales.
Por la noche, cuando se encienden las fuentes con coreografías de agua y luz y las fachadas decimonónicas toman iluminación, la Plaza de las Fuentes gana en ambiente. Los fines de semana puede resultar ruidosa para quienes buscan tranquilidad, pero esa energía es, en realidad, parte de lo que define al centro de Bakú.
Historia
La Plaza de las Fuentes tomó forma a finales del siglo XIX durante el primer gran boom petrolero de Bakú, cuando comerciantes adinerados e inversores rusos transformaron el centro siguiendo modelos urbanísticos europeos. Las fuentes que le dan nombre datan de ese período, aunque han sido renovadas varias veces. Durante el siglo XX fue escenario de concentraciones públicas; en enero de 1990, los días previos a la intervención militar soviética conocida como el Qara Yanvar —Negro Enero—, la plaza y sus alrededores vivieron momentos de tensión extrema. Hoy ese peso histórico no se percibe en la superficie, reformada con criterios turísticos y comerciales.
Qué ver y hacer
- Fuentes centrales Son el elemento más fotografiado de la plaza. Por la noche se activan con coreografías de agua y luz que atraen a familias y parejas; el horario varía según la estación, pero suelen funcionar desde el atardecer hasta pasada la medianoche en verano.
- Fachadas del siglo XIX Los edificios que cierran la Plaza de las Fuentes por el norte y el oeste muestran el gusto ecléctico del Bakú petrolero: cornisas decoradas, balcones de hierro forjado y proporciones que recuerdan más a Viena o Milán que al Cáucaso.
- Avenida Nizami La calle peatonal que parte desde la plaza hacia el oeste es la arteria comercial del Bakú histórico: tiendas, cafés y edificios reformados se suceden durante varios centenares de metros.
- Terrazas y cafés Varios establecimientos sirven çay —té azerbaiyano— en el vaso de pera tradicional acompañado de mermelada de rosa o terrones de azúcar. El precio en terraza suele duplicar al de barra; calcular entre 2 y 4 manat por vaso.
- Ciudad Amurallada (İçərişəhər) A unos 10 minutos a pie desde la plaza, el casco histórico amurallado de Bakú es el contrapunto perfecto a la arquitectura ecléctica de la Plaza de las Fuentes; vale la pena enlazar ambas visitas en la misma tarde.
Galería de fotos
Cómo llegar
La Plaza de las Fuentes está en el centro de Bakú, a unos 10 minutos a pie desde la Ciudad Amurallada. La estación de metro más cercana es Sahil (línea 1), a unos 5 minutos andando. Desde el Aeropuerto Internacional Heydar Aliyev son aproximadamente 30 minutos en metro o 20-25 minutos en taxi por app (Bolt o Uber), con un coste orientativo de entre 12 y 18 manat según el tráfico.
Mejor época para visitar
La Plaza de las Fuentes funciona todo el año, pero la primavera y el otoño son las estaciones más cómodas para sentarse en las terrazas: temperaturas entre 15 y 25 grados sin el peso del calor veraniego. En julio y agosto el sol de media tarde cae directo sobre las losas y el calor resulta incómodo entre las 13 y las 17 horas; por la noche la actividad se recupera. El invierno en Bakú es suave pero ventoso, y muchas terrazas cierran o colocan mamparas de plástico.