Palacio del siglo XVIII en Shaki con fachada de vitrales de colores, frescos interiores y muros de ladrillo sin argamasa, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Ubicación en el Cáucaso

Descripción

El palacio de los kanes de Shaki está dentro de la ciudadela amurallada en la parte alta de la ciudad, al fondo de un jardín con árboles viejos que en verano dan sombra a los grupos de visitantes. La fachada es lo primero que detiene: una superficie de madera calada con pequeños cristales de colores ensamblados sin usar un solo clavo, formando paneles geométricos que filtran la luz del mediodía en manchas azules, rojas y amarillas sobre el suelo del pórtico.

El interior sorprende por la densidad de los frescos: las paredes y el techo del salón principal están cubiertos de pinturas con escenas de caza, batallas, flores y pájaros en colores que han aguantado bien los dos siglos y medio transcurridos desde su ejecución. Las habitaciones son pequeñas, el techo bajo, y la luz natural que entra a través de los shebeke —los paneles de vidrio— cambia el ambiente según la hora del día.

El edificio es más pequeño de lo que las fotos sugieren. La visita guiada obligatoria dura unos 30-40 minutos; sin guía no se puede entrar. En temporada alta hay grupos numerosos y a veces hay que esperar turno. El precio de entrada es de unos 5 manat. Fuera del palacio, la ciudadela tiene murallas medievales que se pueden recorrer a pie sin pagar.

Historia

El palacio fue construido entre 1761 y 1762 por orden del kan Huseyn Ali, que gobernaba el kanato independiente de Shaki. Los artesanos que ejecutaron los shebeke —los paneles de vidrio emplomado sin argamasa— procedían de tradiciones artesanales locales que se habían desarrollado durante siglos en la región. Cuando el Imperio Ruso anexionó el kanato en 1819, el palacio pasó a ser residencia de funcionarios zaristas. En 2019, la UNESCO incluyó el casco histórico de Shaki con el palacio en la Lista del Patrimonio Mundial.

Qué ver y hacer

  • Fachada con shebeke Los paneles de vidrio de colores ensamblados en madera sin clavos ni pegamento son el elemento que más se cita del edificio; hay que acercarse para ver el grosor de los listones y la precisión del encaje.
  • Frescos del salón principal Pinturas murales del siglo XVIII con escenas de caza del kan, batallas y motivos florales; los colores ocre, azul turquesa y rojo se conservan con notable nitidez.
  • Sala del trono Espacio reducido con nicho central decorado y techo de mocárabes; la acústica cambia notablemente respecto al resto del edificio.
  • Murallas de la ciudadela El recinto amurallado que rodea el palacio data en parte del siglo XVIII y se puede recorrer a pie con vistas a los tejados de Shaki y al bosque de la ladera.

Cómo llegar

Shaki está a unos 300 km al noroeste de Bakú, unas cuatro horas en coche por la autopista hacia Ganja y luego por carretera secundaria. Hay trenes diarios desde Bakú a Shaki con una duración de unas 6 horas; también marshrutkas desde la estación de Bakú. En la ciudad no hay mucho transporte urbano; la ciudadela queda a pie desde el centro en unos 20 minutos cuesta arriba.

Mejor época para visitar

Septiembre y octubre son los mejores meses: el bosque de las laderas cambia de color, las temperaturas están entre 16 y 24 grados y la luz es buena para fotografiar la fachada. Mayo y junio también funcionan bien. El verano en Shaki es húmedo y caluroso, con máximas de 32-35 grados; el jardín da sombra pero el interior del palacio se calienta. En invierno hace frío y puede llover, pero hay pocos visitantes y la entrada es fácil.