Complejo monástico armenio del siglo IX encaramado en una península rocosa sobre el lago Seván, con vistas al agua azul-grisácea y vientos que no perdonan.

Ubicación en el Cáucaso

Descripción

El camino hasta Sevanavank sube por una escalinata de piedra desde el aparcamiento del pueblo, entre vendedores de pescado seco —el khorovats de signal, la trucha del Seván curada al aire— y tiendas de souvenirs que huelen a cuero y cedro. Son unos 200 escalones con buena inclinación; al llegar arriba el viento corta, incluso en julio, y la panorámica del lago se abre de golpe: agua de un azul turbio, montañas nevadas al fondo, y el silencio roto solo por los graznidos de las gaviotas que anidan en las rocas.

El complejo consta de dos iglesias de toba volcánica rojiza, Surb Arakelots y Surb Astvatsatsin, pequeñas y de paredes gruesas. La decoración interior es austera —khachkares en las paredes exteriores, algunas inscripciones borradas por la humedad— pero la escala del paisaje que rodea al conjunto es lo que de verdad impresiona al visitante. La península fue durante siglos una isla; el nivel del lago bajó en época soviética por obras de irrigación y la tierra quedó al descubierto, algo que los arqueólogos lamentaron y los turistas no notan.

El pueblo de Seván queda justo debajo y tiene restaurantes donde sirven ishkhan, la trucha autóctona del lago, a la parrilla con limón y hierbas. El turismo de fin de semana desde Ereván es intenso en verano: espera coches aparcados en triple fila y grupos ruidosos los sábados.

Historia

El monasterio fue fundado en el siglo IX por la princesa Mariam, hija del rey armenio Ashot I, sobre lo que entonces era una isla en el lago Seván. Funcionó como centro espiritual y refugio durante las invasiones árabes y más tarde mongolas. En el siglo XIX el escritor Jachatur Abovián vivió una temporada aquí y dejó descripciones detalladas del paisaje. La comunidad monástica fue disuelta en la época soviética y los edificios cayeron en deterioro hasta la restauración parcial de los años noventa del siglo XX.

Qué ver y hacer

  • Iglesia de Surb Astvatsatsin La más antigua de las dos, construida con bloques de toba rosada. La cruz grabada sobre la puerta principal está desgastada por siglos de lluvia y nieve.
  • Iglesia de Surb Arakelots Adosada a la primera, con un pequeño nártex. Desde su costado norte se tiene la vista más despejada hacia el lago.
  • Khachkares del recinto Varias cruces de piedra medievales distribuidas por el patio, algunas recostadas contra la pared, con labrados de entrelazados geométricos.
  • Mirador sobre el lago El punto más alto de la península, sin barandilla, con el lago extendiéndose hasta donde alcanza la vista en días claros.
  • Mercado de pescado al pie No es monumental, pero los puestos con truchas y señales colgadas son parte inevitable del camino y dan una imagen concreta de cómo vive la gente del lago.

Cómo llegar

Desde Ereván, la ruta más directa es la autopista M4 hacia el noreste hasta la ciudad de Seván, unos 65 km y aproximadamente una hora en coche. Las marshrutkas desde la estación de autobuses de Kilikia salen regularmente y cuestan unos 700 drams; el trayecto dura entre 75 y 90 minutos. Desde el centro de Seván, el monasterio queda a unos 15 minutos a pie o a 3 minutos en taxi local. También es parada habitual en los tours de un día que combinan Sevanavank con el castillo de Bjni o el monasterio de Haghartsin.

Mejor época para visitar

Mayo y junio son los meses más tranquilos: el lago está lleno, la vegetación de las orillas es verde y las temperaturas en la península rondan los 15-20 grados. Julio y agosto traen sol fuerte, turismo masivo desde Ereván y precios más altos en los restaurantes de la orilla. Septiembre baja la afluencia y la luz del atardecer sobre el agua es nítida. En invierno el acceso es posible pero el viento en la península puede ser muy desagradable y muchos puestos cierran.