Mestia
მესტია
Capital de la Svaneti georgiana a 1.500 metros de altitud, rodeada de cumbres de cuatro mil metros y salpicada de torres medievales que aún usan las familias locales.
Descripción
Al llegar a Mestia en marshrutka desde Zugdidi, después de cuatro horas por una carretera que a veces parece querer caerse al río, la primera impresión es la de las torres: cuadradas, de piedra gris, con alturas de entre veinte y treinta metros, repartidas por toda la ciudad y los pueblos circundantes como si alguien las hubiera sembrado. Son torres defensivas medievales, y muchas siguen siendo parte activa de las viviendas familiares. No hay nada parecido en ningún otro sitio del Cáucaso.
Mestia es la puerta de entrada a la Alta Svaneti: glaciares, valles sin carretera, aldeas a las que solo se llega a pie en verano. La ciudad tiene unos pocos miles de habitantes, un aeropuerto pequeño con vuelos desde Tiflis y Batumi, varios guesthouses y restaurantes donde sirven kubdari —empanadas de carne y especias, la comida svana por excelencia— y cerveza local. En temporada alta, entre junio y septiembre, el pueblo se llena de senderistas y la calidad de los servicios varía mucho de un alojamiento a otro.
El aeropuerto nuevo y la carretera mejorada han transformado Mestia en la última década: hay más infraestructura que antes, pero también más turistización rápida. En los meses de invierno, con las pistas de esquí de Hatsvali activas, llega un público diferente.
Historia
Los svanos son uno de los pueblos más antiguos del Cáucaso, con una lengua propia —el svan, distinto del georgiano aunque emparentado— y una historia de aislamiento que les permitió conservar costumbres, iconos y manuscritos medievales que desaparecieron en otras partes de Georgia. Las torres, llamadas koshki, se construyeron entre los siglos IX y XIII como refugio frente a invasiones y también como símbolo del estatus familiar. Durante la época soviética Mestia fue objeto de cierto interés académico por su cultura preservada, pero el acceso difícil la mantuvo relativamente aislada hasta bien entrado el siglo XXI.
Qué ver y hacer
- Torres svanas (koshki) Las torres medievales dispersas por la ciudad y los barrios circundantes son la imagen más reconocible de Mestia; algunas familias permiten subir a la parte superior por una tarifa pequeña y desde arriba la vista sobre el valle es amplia.
- Museo de Historia y Etnografía de Svaneti Recoge iconos medievales, armas, herramientas y trajes tradicionales recogidos de los pueblos de la región; algunos de los iconos tienen una antigüedad de más de mil años.
- Sendero a Chalaadi Un camino de unas tres horas ida y vuelta lleva hasta el frente del glaciar de Chalaadi, que termina en un lago de agua turbia. El terreno es accesible y no requiere equipo especial.
- Hatsvali y Tetnuldi Dos estaciones de esquí a pocos kilómetros de Mestia con pistas que llegan a los 2.800 metros; en invierno son el principal motivo de visita para los georgianos.
- Ruta a Ushguli Desde Mestia, el pueblo de Ushguli —a unos 45 km por una pista de montaña— es considerado el asentamiento habitado más alto de Europa. La ruta se hace en 4x4 o a pie en varios días.
Cómo llegar
Desde Tiflis hay vuelos de Vanilla Sky a Mestia en unos 50 minutos (precio variable, desde 50 GEL); también desde Batumi en temporada. La alternativa terrestre es la marshrutka desde Zugdidi, que sale por la mañana y tarda entre 3,5 y 4,5 horas según el estado de la carretera (unos 20 GEL). Desde Tiflis a Zugdidi hay tren nocturno y marshrutka diurna. El aeropuerto de Mestia tiene capacidad limitada y los vuelos se cancelan con frecuencia por condiciones meteorológicas.
Mejor época para visitar
De junio a septiembre los senderos están despejados de nieve, los días son largos y las temperaturas oscilan entre 15 y 25 grados en el valle; las noches siempre refrescan, incluso en agosto. Julio y agosto son los meses más concurridos. Mayo y octubre tienen días buenos pero con riesgo de nieve en cotas altas. El invierno, de diciembre a marzo, tiene nieve abundante en las pistas pero puede complicar los accesos por carretera; los vuelos se cancelan con más frecuencia en esta época.