Aldea de artesanos en un cañón del norte de Azerbaiyán, conocida por sus talleres de cobre martillado y una calle principal empedrada con canales de agua que llevan siglos igual.

Ubicación en el Cáucaso

Descripción

Al llegar a Lahij por la carretera que sube desde Ismayilli, el pueblo aparece de golpe al fondo de un cañón estrecho por el que corre el río Girdimanchay. Lo primero que se oye antes de verlo es el sonido metálico de los martillos: los artesanos del cobre llevan generaciones trabajando en talleres que se abren directamente a la calle principal empedrada, y ese ruido constante es la banda sonora del lugar.

La calle central es estrecha, con un canal de agua corriendo a los pies de las casas de madera y piedra. A ambos lados se suceden los talleres donde se fabrican jarras, bandejas, cubiertos y objetos decorativos en cobre repujado con patrones geométricos tradicionales. No es un museo viviente: los artesanos trabajan de verdad y venden directamente al visitante, aunque los precios han subido con el turismo. Negociar es habitual.

Lahij tiene también una comunidad de habla lezgina, lo que lo distingue lingüística y culturalmente del resto de Azerbaiyán. El pueblo tiene una mezquita histórica, algunos palacios de madera del siglo XIX con balcones tallados, y vistas al cañón que justifican el desvío incluso para quien no compra artesanía.

Historia

Lahij fue durante siglos un centro artesanal en la ruta entre el Cáucaso y el litoral del Caspio. Su especialidad en metalurgia del cobre tiene raíces en la Edad Media, aunque la tradición de repujado que se practica hoy es característica de los últimos cuatro o cinco siglos. La comunidad es de origen lezgi y conserva su lengua propia, diferente del azerbaiyano. En época soviética el pueblo fue catalogado como zona de artesanía tradicional, lo que ayudó a preservar los oficios. Desde los años 2000 el turismo interno azerbaiyano ha crecido, y hoy los fines de semana llegan excursionistas de Bakú.

Qué ver y hacer

  • Calle principal y talleres de cobre La arteria central del pueblo, empedrada y con canal de agua, flanqueada por talleres donde los artesanos trabajan el cobre a la vista del visitante.
  • Mezquita histórica Una mezquita de madera con elementos de carpintería tradicional, en el corazón del pueblo; suele estar abierta durante el día.
  • Casas con balcones tallados Algunas viviendas del siglo XIX tienen fachadas de madera con decoración geométrica elaborada, reflejo de la artesanía local aplicada a la arquitectura.
  • Vistas al cañón del Girdimanchay Desde los extremos del pueblo se pueden ver las paredes del cañón y el río abajo; hay un sendero corto que baja hasta la orilla.
  • Museo etnográfico Un pequeño museo en el pueblo reúne herramientas antiguas, trajes tradicionales y ejemplos de artesanía histórica de la región.

Cómo llegar

Lahij está a unos 170 km al noroeste de Bakú, cerca de la ciudad de Ismayilli. Desde Bakú no hay transporte público directo: lo habitual es tomar una marshrutka o taxis compartidos hasta Ismayilli (unas 2 horas), y desde allí un taxi hasta Lahij (30-40 minutos por una carretera de montaña en buen estado). En coche propio desde Bakú son unas 2,5-3 horas. Muchos visitantes combinan la visita con una noche en Ismayilli.

Mejor época para visitar

La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones más cómodas: temperaturas frescas, el cañón con agua abundante y los colores más ricos. En verano hace calor pero el cañón es más fresco que las tierras bajas. Los fines de semana de cualquier época son los días de mayor afluencia de excursionistas azerbaiyanos; entre semana el pueblo es más tranquilo. El invierno puede traer nieve y la carretera de acceso se complica.

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