Ciudad del piedemonte del Gran Cáucaso en Azerbaiyán, base para la aldea artesanal de Lahij y los bosques de montaña a 170 km de Bakú.

Ubicación en el Cáucaso

Descripción

Ismaili (İsmayıllı en azerbaiyano) es una ciudad que la mayoría de los viajeros utilizan como punto de apoyo antes de adentrarse en los valles del Gran Cáucaso. El camino desde Bakú por la carretera M2 ya lo dice todo: las llanuras grises del Ábsheron van cediendo espacio a colinas cubiertas de robles y a ríos que bajan con prisa desde las cumbres. En pleno julio, cuando Bakú roza los 38 grados, Ismaili está varios grados por debajo y eso, para los habitantes de la capital, es suficiente razón para venir.

El centro de la ciudad gira alrededor de una avenida principal flanqueada de tiendas, pequeños cafés y el bazar central de Ismaili. Dentro del mercado el aire mezcla çay negro recién servido, tomillo seco atado en manojos y el olor acre del cuero curtido. Los sábados por la mañana el tráfico de compradores locales se nota más; los precios son notablemente más bajos que en la capital y es el sitio adecuado para comprar frutas de temporada, especias o artículos de cuero sin pagar tarifa de turista, aunque conviene ser discreto al regatear.

Los alojamientos en Ismaili son modestos: hoteles pequeños y casas de huéspedes con precios accesibles que la convierten en base cómoda para explorar los alrededores con calma. La aldea de Lahij, a unos 60 km, concentra la mayor parte del interés turístico de la región, pero también valen la pena Basqal y los senderos de la Reserva Natural de Ismayilli. Quien llega con tiempo suficiente descubre que la ciudad tiene su propio ritmo tranquilo, distinto al de los pueblos de montaña pero igual de genuino.

Historia

La región en torno a Ismaili ha sido paso de rutas de montaña entre el Cáucaso meridional y los valles del norte durante siglos. Los pueblos de las laderas, especialmente Lahij, mantienen tradiciones artesanales documentadas desde la época medieval: los talleres de cobre martillado de Lahij aparecen mencionados en relatos de viajeros del siglo XVIII y la actividad continúa hoy en los mismos callejones empedrados. La ciudad de Ismaili como tal se consolidó como núcleo administrativo durante el período soviético, cuando se trazaron las infraestructuras que todavía estructuran el municipio. Basqal, otro pueblo cercano, conserva una tradición sedera de origen posiblemente persa; sus kelagai —pañuelos de seda estampados— fueron inscritos en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO en 2014.

Qué ver y hacer

  • Bazar central de Ismaili Mercado cubierto donde los sábados por la mañana los puestos se llenan de frutas de temporada, especias, miel local y artículos de cuero curtido. Vale la pena llegar temprano para ver la actividad en su punto más alto.
  • Aldea de Lahij A unos 60 km por una carretera de curvas cerradas, esta aldea medieval conserva talleres de mis (cobre martillado) activos en casi todos los patios. El suelo de la calle principal está empedrado con cantos de río y el sonido constante del metal golpeado acompaña todo el paseo.
  • Aldea de Basqal Pueblo artesanal conocido por la producción de kelagai, pañuelos de seda estampados declarados Patrimonio Inmaterial por la UNESCO. Más tranquilo que Lahij y con menos visitantes.
  • Reserva Natural de Ismayilli Área forestal en las estribaciones del Gran Cáucaso con senderos poco señalizados y fauna variada. Algunos tramos requieren permiso previo; conviene informarse en la ciudad antes de ir.
  • Ríos y pozas del piedemonte Varios ríos de agua fría bajan del Cáucaso por la zona; hay pozas naturales accesibles a pie o en coche desde la carretera principal, muy frecuentadas por familias en verano.

Galería de fotos

Cómo llegar

Ismaili está a unos 170 km al noroeste de Bakú por la carretera M2, en buen estado durante todo el año. Desde la estación central de autobuses de Bakú salen autobuses y marshrutkas varias veces al día; el trayecto dura entre 2,5 y 3 horas. Desde Ismaili hay taxis locales para llegar a Lahij, Basqal y otros pueblos de la zona; la carretera a Lahij tiene tramos con curvas cerradas que conviene no subestimar.

Mejor época para visitar

De abril a junio y de septiembre a octubre el clima es el más cómodo, con temperaturas de entre 15 y 24 grados y paisaje verde. En julio y agosto llegan familias de Bakú escapando del calor, y los alojamientos se llenan los fines de semana; es recomendable reservar con antelación. En invierno puede nevar en las zonas altas y la carretera a Lahij puede cortarse, aunque la propia ciudad de Ismaili permanece accesible todo el año.