Fortaleza medieval en Akhaltsikhe, Georgia, restaurada en 2012 y que alberga dentro de sus murallas una mezquita, una iglesia, un museo y un hotel.

Descripción

El Castillo de Rabati es uno de esos lugares que generan opiniones divididas. La restauración que se llevó a cabo entre 2011 y 2012 fue radical: muros reconstruidos con piedra nueva, jardines paisajísticos, iluminación nocturna de diseño y un hotel instalado dentro del recinto. El resultado es un conjunto limpio y fotogénico que ha sido criticado por arquitectos e historiadores por alejarse demasiado de la autenticidad, aunque el gobierno georgiano lo presentó como un logro de modernización.

Al margen del debate sobre la restauración, el recinto tiene una escala genuinamente grande y la mezcla de elementos que contiene —una mezquita otomana en activo, una iglesia cristiana, una ciudadela con torre y un museo etnográfico— refleja la historia real de la región, que pasó por manos georgianas, otomanas y rusas en pocos siglos. Caminar por las murallas da una vista clara sobre la ciudad de Akhaltsikhe y el valle que la rodea.

El museo dentro del castillo tiene una colección razonable de piezas medievales, inscripciones en piedra y objetos de la época otomana. La entrada al recinto general es gratuita; el museo tiene tarifa separada. En verano el castillo recibe bastantes visitantes y grupos de tour; para verlo con más calma conviene ir por la mañana temprano.

Historia

El emplazamiento de Rabati ha sido zona defensiva desde la Edad Media, cuando la ciudad de Akhaltsikhe (cuyo nombre en georgiano significa "fortaleza nueva") fue capital de la región de Samtskhe. Tras la conquista otomana en el siglo XVI, el castillo se amplió y reformó al estilo islámico, con la mezquita que todavía existe dentro del recinto. En el siglo XIX pasó a manos rusas con el resto de la región. Durante siglos posteriores cayó en abandono parcial hasta la restauración controvertida del siglo XXI, que lo convirtió en el principal reclamo turístico del sur de Georgia.

Qué ver y hacer

  • Murallas y torres El perímetro reconstruido ofrece vistas sobre la ciudad y el valle del río Potskhovi; la torre principal tiene acceso por escalera interior.
  • Mezquita Ahmadiye Del siglo XVIII, en activo; hay que quitarse los zapatos para entrar y respetar los horarios de oración.
  • Iglesia de la Virgen Pequeña iglesia cristiana ortodoxa dentro del recinto, que coexiste con la mezquita en el mismo espacio amurallado.
  • Museo de Akhaltsikhe Colección de arqueología local, inscripciones georgianas medievales y objetos del período otomano.
  • Ciudadela superior La parte más alta del castillo, con los restos originales más antiguos y la mejor perspectiva del conjunto.

Cómo llegar

Akhaltsikhe está a unos 230 km al suroeste de Tiflis. Desde Tiflis hay marshrutkas directas desde la estación de Ortachala (unas 3 horas) y también trenes, aunque el trayecto en tren es más largo. El castillo queda en el centro de la ciudad, a unos 10 minutos a pie desde la estación de autobuses. Akhaltsikhe es además un punto natural en la ruta entre Tiflis y las cuevas de Vardzia o el Lago Paravani.

Mejor época para visitar

Primavera (mayo-junio) y otoño (septiembre-octubre) son los mejores momentos: temperaturas de 15-22 °C y luz buena para fotografía. El verano es cálido (hasta 30 °C) y la afluencia de visitantes es máxima en julio-agosto. El invierno puede traer nieve en Akhaltsikhe, lo que da al castillo un aspecto diferente aunque algunas partes del recinto pueden estar resbaladizas. La entrada al recinto exterior es posible todo el año; el museo cierra los lunes.

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