Estación de esquí georgiana a 1.700 m en los montes Trialeti: pistas tranquilas, bosques de pino y el legendario tren de cremallera desde Borjomi.

Ubicación en el Cáucaso

Descripción

Bakuriani huele a resina de pino y a leña quemada casi todo el año. El pueblo está encajado entre las colinas boscosas de los montes Trialeti, en la región de Samtskhe-Javakheti, a unos 30 kilómetros al sur de Borjomi. En invierno la nieve cubre las calles de Bakuriani durante semanas seguidas y las chimeneas de las casas de madera echan humo desde primera hora. Las pistas de los sectores de Kokhta y Didveli no compiten en extensión con Gudauri, pero los precios son notablemente más bajos y las colas en los remontes raramente superan diez minutos en días de semana.

En verano el lugar cambia de cara. Los esquiadores se marchan y llegan familias georgianas que alquilan casas de madera para escapar del calor de Tiflis. El aire a 1.700 metros es fresco incluso en agosto —15 a 22 grados al mediodía, noches que bajan de diez—, los prados alrededor de Bakuriani se llenan de flores silvestres y se puede caminar por los senderos de los bosques de los Trialeti sin equipo especial. La infraestructura es básica pero funcional: pensiones pequeñas, un par de hoteles más formales y restaurantes junto a la estación que sirven khinkali bien calientes y lobiani recién sacado del horno.

El trayecto en tren de cremallera desde Borjomi es parte de la experiencia. La vía estrecha construida en época soviética serpentea durante casi dos horas entre abetos y hayas; el vagón vibra, la calefacción no siempre responde bien en enero y conviene llevar una capa extra, pero el paisaje que desfila por la ventanilla —barrancos, puentes de madera, aldeas casi deshabitadas— justifica la lentitud.

Historia

Bakuriani era poco más que un caserío en los montes Trialeti antes de que la administración soviética lo convirtiera en destino de ocio. En los años treinta del siglo XX se tendió la vía del tren de cremallera Borjomi-Bakuriani, diseñada originalmente para sacar madera de los bosques y adaptada después para transportar veraneantes. En las décadas siguientes se levantaron sanatorios para trabajadores, las primeras pistas de esquí y hoteles de estilo soviético que hoy conviven con construcciones más recientes. Tras la independencia de Georgia en 1991, las instalaciones quedaron en estado precario durante años. La inversión en remontes modernos, hoteles y servicios llegó principalmente en los años 2000 y 2010, cuando Bakuriani volvió a figurar en los circuitos turísticos del país.

Qué ver y hacer

  • Pistas de Kokhta y Didveli Los dos sectores principales del resort ofrecen experiencias distintas: Kokhta concentra las pistas más suaves, adecuadas para principiantes y familias, mientras que Didveli tiene algo más de desnivel y pistas intermedias. Los remontes funcionan con regularidad en temporada alta; los fines de semana de enero y febrero el pueblo se llena y conviene llegar temprano para evitar colas.
  • Tren de cremallera Borjomi-Bakuriani Una vía estrecha de época soviética que cubre los 37 kilómetros entre Borjomi y Bakuriani en casi dos horas. Los billetes cuestan pocos lari y se compran en la estación de Borjomi; el tren sale varias veces al día según temporada. El trayecto entre bosques de coníferas y barrancos es tan interesante como el destino mismo.
  • Bosques de los Trialeti Los senderos que rodean Bakuriani son transitables sin equipo especial de mayo a octubre. Los más largos ascienden a miradores con vistas sobre las cimas de los montes Trialeti y algunos conectan con aldeas cercanas casi deshabitadas.
  • Iglesia de San Saba Pequeña iglesia medieval en el extremo del pueblo, poco señalizada pero accesible a pie en diez minutos desde el centro de Bakuriani. El interior es austero y la visita breve, pero el entorno tranquilo la hace un buen contrapunto a las pistas.
  • Borjomi A 30 kilómetros cuesta abajo, Borjomi es una parada natural para combinar con Bakuriani: el Parque Nacional de Borjomi-Kharagauli, las fuentes de agua mineral y el paseo por el centro histórico ofrecen medio día bien ocupado antes o después del tren de cremallera.

Galería de fotos

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Cómo llegar

Desde Tiflis lo más habitual es tomar un marshrutka hasta Borjomi desde la estación de Didube (unas 2 horas, alrededor de 6 lari) y desde allí el tren de cremallera hasta Bakuriani. En temporada alta hay también marshrutkas directas desde Tiflis que tardan unas 3 horas. En coche son aproximadamente 175 km por la carretera principal que pasa por Borjomi; el tramo final de montaña puede ser complicado en invierno sin cadenas.

Mejor época para visitar

Para esquiar, de diciembre a febrero es la temporada principal, aunque la nieve es irregular y hay años con poco espesor; los fines de semana de enero y febrero los precios suben. Para senderismo y aire de montaña, de junio a septiembre es lo mejor: temperaturas de 15 a 22 grados durante el día y noches frescas. Abril y noviembre suelen ser grises y con barro; convendrá evitarlos salvo que el objetivo sea el tren de cremallera por sí mismo.

Más información

Foto: ZeevoX · CC BY-SA 4.0