Capital de Azerbaiyán a orillas del Caspio, donde el casco medieval de piedra caliza convive con torres de cristal y el olor permanente a petróleo en el ambiente.

Ubicación en el Cáucaso

Descripción

Bakú se percibe antes de verse: el viento del Caspio llega cargado de una mezcla de sal y crudo que impregna la ropa desde el primer día. La ciudad está dispuesta en una ladera suave que baja hacia la bahía, y desde el paseo del Bulevar —que bordea el mar durante varios kilómetros— se ve cómo el perfil urbano mezcla sin pudor el tejado de la Ciudad Amurallada con los rascacielos iluminados del distrito financiero.

El barrio viejo, İçəri Şəhər, conserva callejuelas de piedra calcárea donde la gente tiende la ropa entre edificios medievales y vende granadas en cestos de mimbre. A dos pasos, la avenida Nizami es la arteria comercial del Bakú del XIX, con fachadas de estilo europeo reformadas con fondos del boom petrolero. El resultado es a ratos imponente y a ratos excesivo, según el gusto de cada uno.

Por la noche el skyline cambia: las Torres de Fuego proyectan animaciones en sus fachadas de LEDs mientras la gente pasea por el Bulevar. El tráfico en el centro es denso y los taxistas independientes todavía regatean precio; conviene usar la app Bolt para evitar discusiones.

Historia

La historia de Bakú está atada al petróleo desde antes del siglo XX. La Ciudad Amurallada existía ya en la Edad Media como puerto y sede del sultanato de los Shirvanshah. Los azerbaiyanos, persas, rusos y otomanos se disputaron el control de la ciudad durante siglos. El primer boom petrolero, a finales del siglo XIX, convirtió Bakú en una de las ciudades más ricas del mundo; los palacios de los barones del petróleo todavía salpican el centro. La época soviética añadió grandes bulevares y bloques residenciales. Desde la independencia en 1991, los ingresos del Caspio financiaron otra ronda de construcción a gran escala.

Qué ver y hacer

  • İçəri Şəhər (Ciudad Amurallada) El núcleo medieval rodeado de murallas. Las callejuelas de piedra son estrechas, el pavimento irregular y hay gatos en cada esquina; se puede perder una hora sin rumbo fijo.
  • Torre de la Doncella (Qız Qalası) Estructura cilíndrica del siglo XII cuya función original sigue en debate. Desde la terraza superior hay vistas sobre la bahía y los tejados de la ciudad vieja.
  • Palacio de los Shirvanshah Complejo del siglo XV con sala del trono, mausoleo y mezquita, todo en piedra arenisca ocre. La acústica dentro del salón principal es llamativa.
  • Bulevar Nacional (Milli Park) Paseo de varios kilómetros frente al Caspio, con jardines y cafeterías al aire libre; por las tardes se llena de familias y patinetes eléctricos.
  • Avenida Nizami El eje comercial del Bakú decimonónico; fachadas europeas, tiendas de alfombras, pastelerías y el continuo ruido del tráfico.
  • Centro Heydar Aliyev Edificio de curvas blancas diseñado por Zaha Hadid, a unos 3 km del centro. Dentro hay exposiciones permanentes; el edificio en sí vale el desplazamiento.

Cómo llegar

El aeropuerto internacional Heydar Aliyev está a unos 25 km al noroeste del centro. El metro (línea 1, estación Hava Limanı) conecta con el centro en unos 40 minutos por menos de 1 manat; es la opción más barata aunque hay que caminar un poco hasta la terminal. Un taxi por app desde el aeropuerto sale entre 15 y 20 manat. Desde Bakú hay marshrutkas y trenes a Ganja, Sheki, Lankaran y la frontera con Georgia por Balakán.

Mejor época para visitar

La primavera, de marzo a mayo, es la estación más cómoda: temperaturas de 15-22 grados, días despejados y el Bulevar sin aglomeraciones. Septiembre y octubre repiten esas condiciones tras el calor veraniego. Julio y agosto son duros: el sol aplasta sobre el asfalto, la humedad sube cerca del Caspio y el centro se llena de turistas locales. El invierno es suave en comparación con el resto del Cáucaso —raramente baja de 2 grados— pero el viento del norte llamado khazri puede hacer el frío muy penetrante.